viernes, 6 de febrero de 2026

Códigos e interpretación del mensaje político


José Dionisio Solórzano / @jdionisioss 

Partamos de la premisa que un mensaje tendrá distintas respuestas; pues éste es un estímulo que afectará a diferentes receptores, quienes decodifican el mensaje y, basados en su cultura, percepción y estado de ánimo – harán una interpretación particular del mismo.

La primera gran división estará en aquellos que acepten y aquellos que rechacen la idea central del mensaje-estímulo. 

Y, ¿por qué esta separación? Cada receptor posee una escala de valores, una carga de subjetividad que moldeará su opinión y/o reacción ante el contenido comunicacional recibido.

Cada persona hará una valoración de lo que cree que es el mensaje. 

A través de sus procesos cognitivos efectuará una interpretación y, por ende, formulará una concepción propia, produciendo una retroalimentación de acuerdo con sus criterios.

Entonces, ¿visto así es imposible lograr un proceso de persuasión eficaz? 

A pesar de la capacidad del sujeto receptor de interpretar y decodificar los mensajes, el efecto persuasivo está inmerso en otros elementos en el proceso de comunicación.

Explico: la comunicación no puede ser concebida como un mero proceso informativo; debido a que la comunicación va más allá. 

Y no solo está sujeta a los principios del lenguaje oral o visual, sino a elementos determinantes del entorno social, emocional y socio-cultural.

¿Por qué tiene éxito un determinado mensaje político? Porque las condiciones sociales están dadas, dicho de otro modo el mensaje es una semilla que cae en la tierra fértil de una sociedad ávida de ese estímulo.

Vamos a ver 3 casos puntuales: ¿si en la Venezuela de los años 90 no hubiera existido un cansancio social al sistema político democrático hubiera podido tener éxito el discurso de Hugo Chávez? O ¿si en la Europa de inicios de siglo XX no hubiera existido un sentimiento antisemita previo, hubiera tenido eco las ideas de Adolf Hitler en Alemania? O ¿si no hubiese una opinión colectiva en Argentina sobre el fracaso del socialismo y de las posturas moderadas hubiera ganado la elección presidencial las revolucionarias y radicales (en el buen sentido de la expresión) ideas liberales de Javier Milei? 

El factor social – el clima social – es determinante para la efectividad de un mensaje determinado.

El «momentum» no siempre es reconocido o aprovechado; aunque pudiéramos decir que a veces la propia sociedad engendra un mensaje colectivo de apoyo o rechazo a una idea.

Ahora, entendiendo que el mensaje-estímulo está condicionado en su efectividad al clima social, debemos precisar otros aspectos más individuales. Por ejemplo, el receptor tiene determinadas creencias que jugarán un papel crucial a la hora de interpretar un mensaje.

Estas creencias, valores o principios, son producto de la interacción social, ya sea desde el núcleo familiar, la tradición nacional, las relaciones humanas en escuelas, trabajos o comunidad. O, incluso, producto de la experiencia personal.

Estos factores interceden en los procesos de decodificación e interpretación del mensaje-estímulo generando la respuesta, que será favorable o no, de acuerdo a la incidencia de estos elementos.

¿Qué hacer para lograr un efectivo modelo de comunicación política en un determinado proceso? Lo primero es evitar la difusión de mensajes destinados a «todo el mundo», pues el que trata de hablarles a todos, termina hablando con nadie.

Se debe precisar a qué público se desea llegar; conocer sus estándares morales, sus gustos sociales, sus modas e inclinaciones, solo así se logrará concretar un mecanismo comunicacional más acorde y más efectivo.

El emisor – en este modelo que se propone – tampoco puede ser único. 

La unificación del mensaje se logra a través de la multiplicidad de la fuente; es decir, muchos emisores repitiendo el mismo mensaje. 

La exposición del estímulo optimizará su efecto y generará la sensación de sumatoria esencial en el proceso persuasivo.

Otro aspecto esencial – y ahora más que nunca – es la definición de códigos comunicacionales.

Cada segmento de receptores poseen sus propios códigos comunicacionales, ya sea por estrato social, edad o gustos sociales; por lo cual, es indispensable que la determinación del público objetivo debe estar entrelazado con el código del mensaje a ser difundido.

Y, asimismo, la definición del canal por donde se envía el mensaje es fundamental; pues, en la era moderna no todos los públicos emplean los mismos canales de comunicación e interacción. 

Pudiéramos decir que el modelo se resume de la siguiente forma: Emisores – (Mensaje) – Canal - (Código) – Públicos determinados – (Valores y Clima) – Respuesta deseada.

Obviar el ambiente social y los factores personales (miedos, anhelos, experiencias, valores) es uno de los errores comunes en la elaboración de planes de comunicación, pues a veces los diseños de comunicación se basan más en modas o gustos del emisor que en una visión realmente estratégica del proceso comunicacional.

Cada vez es más importante evaluar los procesos comunicacionales que se emplean; desde el uso del código, lenguaje, y mensajes a la estructuración o reformulación de los públicos objetivos de los contenidos. 

Pues, otro factor a evaluar es la movilidad del pensamiento colectivo, las sociedades tienden a cambiar aspectos (sobre todo en su esquema de valores y en los usos lingüísticos).

El lenguaje no solo son las palabras sino los iconos que se emplean en los procesos de difusión; todo esto influye y son elementos importantes a la hora de moldear un plan de comunicación. 

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domingo, 28 de septiembre de 2025

Medios: espacios de ensayo

José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Te haz dado cuenta que antes que ocurra algún hecho político, ese mismo episodio ya lo hemos visto en televisión o hemos visto una especie de justificación previa.


Antes que Barack Obama se sentara en la silla del Despacho Oval, vimos la figura de un afroamericano presidiendo a Estados Unidos; así lo observamos con los papeles interpretados por Morgan Freeman, Danny Glover o Dennis Haysbert en la serie de televisión 24.

¿Coincidencia o estaban preparando el clima social? 

Muchos antes de la victoria de Donald Trump, éste estuvo encabezando un famoso programa de televisión llamado “El Aprendiz”, desde donde el magnate empezó a elevar su perfil rumbo a la Casa Blanca. 


Y, ni hablar del caso de Volodymyr Zelensky, quien antes de ganar la presidencia de Ucrania había protagonizado una serie donde actuaba en el rol de un profesor de historia que se convierte repentinamente en presidente.

Pero, no solo se emplea este instrumento para elevar perfiles públicos, sino para dañar las reputaciones de naciones enteras.

Por ejemplo, por años las series de televisión han estigmatizado a países como Colombia y México debido al flagelo de la droga. 




Sin embargo, desde hace unos cuantos años hemos visto que han aparecido producciones audiovisuales que inyectan la idea que Venezuela es un narco-Estado.

Ya sea dedicándole películas o series completas o a través de insinuaciones en otras producciones centradas en otros países; en forma reiterada se ha vendido la idea que Venezuela posee vinculaciones con la mafia de la droga.

Parece que existe un plan desde hace mucho tiempo destinado a marcar a Venezuela como refugio o centro de operaciones del narcotráfico. 

Y, ¿por qué lo hacen? 

Justamente por eso, estaban preparando el terreno en la psiquis de todos. 

Por ejemplo, en la segunda temporada de la serie Jack Ryan transmitida por Amazon, se expresa en su argumento que “Venezuela es un país que representa un peligro para Estados Unidos”.


Sin duda, todo es parte de un plan para construir una persecución negativa del país; y eso es parte de la fórmula de manipulación social que emplean desde Estados Unidos de América. 

Desde el poder de difusión de Estados Unidos, se utilizan los medios de comunicación entendiendo que estos abarcan: Cine, plataformas digitales de streaming, “enlatados” noticiosos, agencias de información y series de TV, con el propósito de usarlos como espacios de ensayo en experimentos de orden socio-político.

La definición de los medios como herramientas de propaganda política es un tema que lleva décadas ejecutándose y que en las últimas décadas han creado conceptos falsos sobre América Latina, encasillándonos en un círculo de prejuicios condenatorios y desmoralizadores.

Es momento de reconoce que previo a los bombardeos reales, siempre somos víctimas de un bombardeo comunicacional, social y psicológico. Así de claro.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Sociedad y lenguaje

El lenguaje moldea nuestras sociedades.
La forma en cómo hablamos caracteriza y va forjando nuestra conducta social.

Las palabras, el ritmo y la intensidad de la expresión verbal, poseen un influjo determinante de nuestra personalidad social. 

He allí el porqué dentro de una misma nacionalidad encontramos zonas que desarrollan personalidades distintas y ésta está estrechamente vinculada con las formas de expresión oral.

El lenguaje no es estático, éste va evolucionando y siendo influenciado por diversos factores del ambiente social. 

Por ejemplo, la unión de culturas – gracias a la inmigración – va labrando nuevas expresiones y nuevos significados.

Los musulmanes dejaron su impronta en el español que hoy en día conocemos; nuestro castellano heredado de la colonización llegó a nosotros barnizado por expresiones de aquella cultura; así como el español es descendiente legítimo del latín y de las lenguas romances.

Sin embargo, en los pueblos hispanoamericanos el proceso continuó su marcha natural. 

La unión de culturas – iniciando con la aborígenes y los españoles – fueron marcando dinámicas lingüísticas que fueron construyendo la concepción del lenguaje en nuestra tierras.

Es así, que las diversas culturas indígenas construyeron junto con los españoles – que podían ser catalanes, vascos o gallegos – dimensiones distintas del español en sus respectivas zonas de crecimiento y construcción.

Aunado a esto, en los lugares de mayor presencia africana – debido a la economía esclavista – se fue amalgamando un lenguaje tan mestizo como el mestizaje racial.

Es decir, en la America Hispánica hubo un mestizaje social, racial y lingüístico que fraguó el nuevo mundo, un mundo totalmente distinto al anglosajón que no se caracterizó por la unión de culturas sino por la imposición anglo-inglesa sobre la autóctona. 

Concretada esta mezcla socio-cultural nuestros pueblos fueron creciendo en uniones lingüísticas. 

Por ejemplo, en Venezuela – debido a la influencia de la industria petrolera a inicios del siglo XX – se delineó expresiones adoptadas del inglés, tropicalizándolas. 

A su vez, la presencia italiana, española y portuguesa después de la Segunda Guerra Mundial también poseyó un impacto social y lingüístico en este país.

Mezclas parecidas sucedieron en otros países o, por lo menos, grandes influencias. Por ejemplo la italiana en Argentina y la Japonesa en Perú.

Sin embargo, no solo ha sido la unión cultural debido a la movilidad poblaciones la que ha generado cambios en el lenguaje; sino que los medios de comunicación han tenido un empuje definitivo en este particular.

Pasamos de ser culturas auditivas – el relato de los padres, abuelos y guías espirituales – a una sociedad lectora – libros y periódicos – a volver a ser culturas auditivas pero esta vez de la mano de la radio; todos estos procesos tuvieron un impacto en las formas de expresión.

Así mismo, pasamos a ser una cultural audiovisual gracias a la invención de la televisión. 

Ahora, la influencia de los escritores, los de los locutores y luego de los actores y presentadores de TV generaron nuevas dimensiones lingüísticas y con ella nuevas conductas sociales.

¿Éramos el mismo pueblo ante de las mass media? ¿Hablábamos igual en los tiempos del libro, de la radio o de la televisión? La respuesta es obvia, un total no.

Los cambios son evidentes. 

Y, ahora en este momento aún más.

Con la llegada del internet, pero sobre todo de las Redes Sociales, han acelerado los proceso de reconstrucción lingüística. Y esto ha traído consecuencias cada vez más notorias.

Por ejemplo, el término “chévere” nació en Venezuela y tardó años en penetrar en países como Colombia y otras naciones andinas. 

En el caso colombiano se concretó debido a la comunicación fronteriza entre ambos países. Y, en este caso como en el resto, también fue factor la comercialización socio-comunicacional de las telenovelas venezolanas trasmitidas en otras naciones. 

Igual podríamos hacer mención de expresiones como “bacano” o “chamba”, la primera de origen colombiano tardó años en ser empleada con regularidad en Venezuela debido a la interacción directa y mediante programas sobre “capos” , igual con la mexicana expresión de “chamba” que se internacionalizó gracias a enlatados televisivos, entre ellos “El Chavo del 8”.

En la actualidad el proceso de permear de expresiones de una sociedad a otra se incrementa y se facilita gracias a las Redes Sociales. Por ejemplo, vemos cómo generadores de contenido colombianos introducen en Venezuela expresiones de origen neogranadino, así como de Venezuela se concretan en Colombia manifestaciones culturales.

Otro ejemplo de ello, es como nuevas generaciones – en Venezuela – van utilizando expresiones no naturales en el aspecto socio-históricas, como por ejemplo decirle “banana” al tradicional “cambur”, o, más recientemente, llamarle “capibara” a un espécimen que en Venezuela se le conoce como “chigüire”.

Todo esto producto de los proceso digitales y el influjo comercial.

Entonces, las transformaciones lingüísticas son naturales y se van construyendo debido a la unión social, cultural y el impacto de los medios de comunicación (tradicionales o digitales). El lenguaje es un factor que siempre nos moldeará socialmente, y en otra oportunidad hablaremos de otras implicaciones de ésta en nuestra conducta social.

Columna: Alea iacta est
Autor: José Dionisio Solórzano / @jdionisioss 

jueves, 6 de marzo de 2025

Teoría del contenido



José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

¿Qué consumimos en las redes sociales? 

Actualmente, estamos siendo objeto de la banalización de los contenidos que consumimos por las herramientas de comunicación.

Día a día consumimos una serie de mensajes triviales que nos enganchan y que nos alejan de factores trascendentes.

Debido a la visualización de contenidos que generan las plataformas digitales, a través del llamado “algoritmo”, un universo cada vez mayor de usuarios quedan atrapados en el consumo de contenidos de entretenimiento.

Cada vez es menos común la proliferación de contenido de orden cultural o informativo; el chiste rápido, la anécdota trivial, la exteriorización de la cotidianidad sencilla, posee mayor alcance que los contenidos de orden informativo o educativo.

Y, ¿cuál es el problema? 

Podemos afirmar que los contenidos que consumimos van moldeando nuestro pensamiento crítico, nuestra capacidad de pensar y nuestro poder analítico.

Si consumimos mensajes fútiles, entonces nuestra comprensión de mundo será basado en elementos de orden baladí, y el pensamiento que generaremos será intrascendente.

Desde hace mucho tiempo venimos en un profundo proceso de involución de nuestras capacidades reflexivas y de producción intelectual. 

Esto debido a los medios de transmisión de los mensajes.

Pasamos de la lectura profunda y metódica, a la lectura rápida y anodina, y ésta a su vez dio paso a la prensa “moderna” que suplantó la profundidad por la sencillez de la inmediatez informativa.

Posteriormente, vivimos la etapa de los medios de información. 

La radio y la televisión privilegiaban el entretenimiento en aras de la conquistas del rating, sin embargo aún los elementos de cultura e información se mantenían con cierta vigencia.

Sin embargo, en este momento el consumo de “contenido de entretenimiento” domina el consumo de mensajes en la era digital, a tal punto que el publicidad está inmersa en contenidos que supuestamente deberían ser para divertir.

Entonces, los públicos modernos son presas fáciles del contenido fugaz, de la chispa jocosa y de los mensajes nimios. 

Esto va generando una sociedad vacía y sin peso analítico, convirtiéndolos en víctimas de la manipulación.

La opinión pública ya no es sesuda ni reflexiva, ahora se inclina por la moda pasajera y el influjo de la opinión de terceros. 

A tal punto, que Instagram o TikTok se transforman en especies de altares digitales para un nuevo Olimpo dominado por unos dioses llamados “influencer”.

¿Qué ser humano nos espera? Esta es una pregunta muy difícil contestar, pues el proceso de transformación de los esquemas mentales y socio-culturales va desarrollándose con mucha rapidez.

No obstante, pudiéramos expresar un miedo. Sí, un miedo.

A la construcción de una sociedad consumida por el contenido frívolo, ya no en espacios programados por un esquema de programación, como sucedía con la TV o la radio, sino a tiempo completo y al alcance de nuestras manos.

En la antigüedad el gran problema era la falta de masificación de la información. Solo unos pocos sabían leer y aún menos tenían acceso a la información; ahora el problema es el tipo de contenido que difundimos y/o consumimos; pues cada vez más personas tienen acceso a las plataformas de comunicación, sin embargo lo que consumen no enriquecen su intelecto.

Incluso, el mal uso de la Inteligencia Artificial, pudiera traer como consecuencia una flojera cognitiva tan aguda que repercute en la involución de nuestra maduración de la inteligencia social y acumulativa.

Pues, hoy en día sobre fruto de la evolución del pensamiento de siglo; sin embargo estamos a un tilín de cerrarle la puerta a ese “Don” que es la inteligencia humana.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Tipos de Relaciones Públicas



José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Hablemos de comunicación, en esta ocasión sobre las Relaciones Públicas.

Primero un breve concepto.

Las Relaciones Públicas pueden definirse como un proceso de comunicación estratégica destinado a elaborar o acrecentar las relaciones beneficiosas entre una organización y sus públicos internos y externos.

Existen diferentes tipos de Relaciones Públicas, las cuales abordaremos a continuación. 

Relaciones con los medios de comunicación

Se refiere a la política de establecer y fomentar una relación sólida y constante con los medios de comunicación social.

¿Como lograrlo? El equipo de RRPP debe transformarse en una fuente confiable de información, mantener un flujo de comunicación con los reporteros y hacerlos partícipes de las innovaciones y avances de las campañas de la organización.

Relaciones con los inversores

Uno de los públicos internos más importantes son los inversores, para ellos se deben gestionar una comunicación fluida y transparente.

La empresa debe mantener al tanto de los detalles de interés a los inversores, lo cual abarca temas como eventos destinados a ellos, envío de informes financieros, retos, avances y logros obtenidos por la empresa.

Relaciones de Producción

Este tópico tiene su foco en la gestión de la empresa, es decir, la labor se centra en las campañas de marketing y el lanzamiento de productos nuevos o el relanzamiento de productos ya colocados en el mercado.

Relaciones Gubernamentales

Los relacionistas públicos deben tener en su agenda de trabajo la atención de las relaciones con los entes gubernamentales que repercuten a la actividad comercial de la empresa.

El objetivo es mantener una dinámica de comunicación que asegure el cumplimiento de políticas y obligaciones legales de la empresa, además de garantizar esquemas de competencia leal y derechos de los empleados.

Relaciones Internas

Los públicos internos son vitales. 

Los relacionistas públicos deben trabajar de la mano con el equipo de Comunicaciones y de Recursos Humanos para elaborar mecanismos de información para los empleados, para que se sientan más involucrados con la empresa.

Desarrollar tácticas comunicaciones que repercuten en el bienestar del trabajador y en la creación de un clima organizacional idóneo.

Además de trabajar en la mediación de conflictos para prevenir filtraciones de información corporativa.

Relaciones con la Comunidad

Los profesionales de esta área también tienen que trabajar con las políticas de Responsabilidad Social Empresarial.

Determinar actividades específicas donde se pueda gestionar la interacción social y comunitaria de la organización. 

De esta forma se garantiza una participación estratégica de la industria en programas ya sean de orden educativos, deportivos, ambientales o proteccionistas.

Relaciones con los clientes

Este equipo debe gerenciar las interacciones claves con los clientes.

Atender sus interrogantes, necesidades o expectativas. 

Organizar y obtener información vital de estudios de Mercado para así anticipar requerimientos y deseos futuros de los clientes cautivos o potenciales.

Las Relaciones Públicas tienen una variada ramificación y es cada vez más necesario, sobre todo en el boom del marketing digital donde pareciera que todo se centra en contenidos, dejando a un lado la visión integral e integradora de las comunicaciones.

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jueves, 10 de octubre de 2024

¿El fin de las comunicaciones corporativas?



José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Volteó la mira y veo una terrible confusión en la concepción exacta de las "comunicaciones organizacionales".

Algunos parecieran que confunden las comunicaciones organizaciones con marketing o con informaciones más afines a publicidad y mercadeo.

Pareciera que, para ciertos sectores, el comunicador en una empresa ahora se limita a la creación de contenidos en las Redes Sociales y, también, a la atención al cliente digital.

¡Insólito!

Es increíble como se ignora el efecto positivo, en materia de productividad, de las comunicaciones estratégicas de alguna organización.

Además, pareciera costumbre que abogados redacten – para documentos de registro – densos parráfos sobre la Misión y la Visión organizacional, totalmente desviados del foco estratégico que estos elementos deberían tener desde su concepción.

Cada vez es más común ver como los departamentos de comunicación ya no abordan temas tan importantes como el Manejo de Crisis; Relaciones Efectivas entre los Públicos – internos y externos – Relaciones Públicas y sobre la Responsabilidad Social Empresarial.

Varias universidades del país han dejado de instruir a sus estudiantes sobre temas importantes como la "Espiral del Silencio", "Planificación por Escenarios" y, sobre puntos básicos como los análisis de entorno y construcción de climas de opinión dentro de las organizaciones.

Sé que todo debe cambiar y que todo cambia, pero ¿deben cambiar para mal?

Hace unos días me topé con un joven periodista y lo observé confundido al preguntarle su opinión sobre el manejo de opinión pública en la Venezuela actual.

¿Será que estamos ante el fin de las comunicacionales organizacionales?

No, me niego a creerlo.

Por el contrario, soy ferviente defensor que el día que las organizaciones vuelvan a reencontrarse con la visión estratégica de la comunicación dejaremos de ver marcas y empresas repitiendo contenidos en redes sociales – y en otros medios – en un sinfín de copias y reediciones de lo que "es viral".

Pues, en la medida que las organizaciones tengan un perfil comunicacional claro, podrán manejar mejor sus comunicaciones, con más creatividad, con más originalidad y con más visión estratégica.

Además, una buena concepción comunicacional traerá consigo características propias, estilos únicos y maneras adecuadas para la atención de clientes internos y externos. 

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jueves, 15 de agosto de 2024

Credibilidad extendida y la era del influencer


José Dionisio Solórzano / @jdionisioss 

Creo necesario abordar una de las grandes falacias argumentativas que dominan la conversación de la opinión pública actualmente.

Esa falacia es la de la credibilidad extendida, pero ¿qué significa esto?

Es cuando le otorgamos credibilidad al argumento esgrimido por una persona que es considerada “experta” en otra área ajena al tema en cuestión.

Por ejemplo: A un médico eminente no solo le otorgamos credibilidad en sus comentarios dentro de su área de experticia, sino que extendemos esa misma aura a comentarios suyos sobre otros temas.

«Si es un gran físico, también debe saber de teología», así funciona nuestro cerebro otorgándole autoridad a un experto en el tema X cuando habla sobre un tema Y.

En la maravillosa obra “La Rebelión de las masas” el gran Ortega y Gasset nos hablaba del «sabio ignorante», y este personaje define muy bien la nuevas dinámicas de las conversaciones digitales.

Me explico, en el pasado solo habían dos tipos de personas: El Sabio y el Ignorante.

El sabio era un hombre que se destacaba en distintas área, un ávido lector que vivía solo para nutrirse intelectualmente; y el ignorante que por lo general era un trabajador manual o campesino.

Ahora, gracias a la era de la especialización, tenemos el «sabio ignorante», que se especializa en un solo tema – desmembrándolo casi por completo, pero olvidándose de todo lo demás –.

El problema es que este «neo-sabio» no solo se limita a opinar sobre su especialidad sino que — como dice Ortega y Gasset – terca y petulantemente se siente con la autoridad de opinar sobre materias que desconoce a plenitud.

Y, el problema, es que la opinión pública le ofrece, por un tema en particularidad, potestad y credibilidad y, también, le endosa esa misma autoridad para sus criterios en distintas ramas del pensamiento.

He aquí, cuando aparece la Falacia de la Credibilidad Extendida, cuando arropamos a un especialista con el manto de la autoridad intelectual sin poseerla.

Ahora, con el tiempo no solo se ha tratado del «sabio» sino que esa autoridad ha sido otorgada a «celebridades» ya sean artistas, escritores y músicos, entre otros, dándole la posibilidad de influir en diversos temas.

Y, más recientemente esas «celebridades analógicas», por llamarlos así, también dieron paso a los «influencer» de Redes Sociales, quienes se sienten con el aval de opinar y guiar a otros en temas donde no tienen la menor experticia.

Además, la democratización de la opinión ha generado una anarquía de argumentos en el mundo digital donde todos se sienten con el derecho de opinar sobre temas que no tienen ni idea.

En las redes sociales vemos y leemos a personas hablando de guerras, de economía, de salud, de física nuclear, de todo.

Pues, así como la especialización generó al «sabio ignorante», las redes sociales han creado al «erudito del teclado y del like».

Esta banalización de la inteligencia está causando un daño terrible a la sociedad que consume una información vacía y que se multiplica con una velocidad escalofriante.