Sí, la música o los jingles son un elementos indispensable en la campaña electoral.
El ritmo de la campaña es fundamental para generar emoción, acompasar a los electores y producir un clima, incluso, épico.
El uso de la música inició con otro tipo de enfrentamientos: El bélico.
Bajo el reinado de Servio Tulio (578-534 a. C.), en Roma se instauró las primeras bandas militares.
Su objetivo era conseguir acompasar la marcha de los ejércitos.
Durante la Edad Media se comenzaron a usar los tambores y trompetas para las batallas.
Con el paso del tiempo los cantos se convirtieron en otro tipo de confrontación.
Por ejemplo, en la guerra civil española (1936-1939) fue prolífica las canciones o himnos de cada lado.
Los falangistas entonaban su “Con la cara al sol” o “Falangista soy” mientras los republicanos de izquierda cantaban su “Ay Carmela” o “Si me quieres escribir”.
Ni hablar del himno de los carlistas españoles la “Marcha de Oriamendi” o la canción titulada ”Cálzame las alpargatas”.
En la Segunda Guerra Mundial, hubo otras expresiones musicales como la canción de los partisanos italianos, la “Bella ciao” (ahora de moda por una serie de Tv).
Los soviéticos tenían su “El Ejército Rojo es el más fuerte”.
O la sátira que los británicos vociferaban para burlarse de su enemigo llamada: “Hitler solo tiene un huevo”.
A su vez, las tropas de la Wehrmacht de la Alemania Nazi marchaban al ritmo de “Érika” o “Es war ein Edelweiss”.
Ahora, esa tendencia militar “contaminó” la otra confrontación: La Electoral.
No existe una buena campaña si ésta carece de ritmo.
Los jingles de campaña son vitales para generar emotividad y un impacto psicológico entre los votantes.
En Venezuela la historia de los jingles modernos de campaña vienen desde la canción “Ese hombre si camina” de Carlos Andrés Pérez hasta el “Todos con Maduro”.
Tenemos una lista de excelentes ejemplos como: “Chávez, corazón del pueblo” o “Chávez corazón de mi patria”. Y, sin olvidarnos del sencillo y efectivo “Uh, Ah, Chávez no se va”.
En la oposición venezolana también han tenido aciertos como el “Atrévete” de Manuel Rósales (2006) o el “Hay un Camino” de Henrique Capriles (2012).
Ahora, el ambiente actual venezolano está ausente de este tipo de ritmos contagiosos.
Se vive una campaña seca, fría y desanimada.
El proceso interno de una parte de la oposición no genera emotividad alguna.
Sin tono de campaña, no hay sonrisas y sin sonrisas no hay emoción ni votos.
¡Comunícate y hazlo bien!

No hay comentarios:
Publicar un comentario