Rincón del Gurú-.
“El hombre moderno se rodea de infinitas posibilidades de comunicación y,
paradójicamente, es lo que siempre le falta” Marcel Marceau.
La innovación en los
proceso comunicacionales marchan a la velocidad de los avances tecnológicos y
de la comprensión de nuestras propia capacidad de expresarnos y hacernos
entender.
Cada día son más los
medios para difundir mensajes, las técnicas para perfeccionar la comunicación y
para promover ideas y conceptos tan diversos como el infinito.
Aunque siempre avanzamos,
la comunicación se nos presenta como un fin inalcanzable.
Desde la constitución de
un lenguaje común, entre los primeros hombres, lo que hoy llamamos “comun-icación”
jamás hemos cesado en mejorarla y adaptarla a los requerimientos del hombre y
la sociedad donde se desenvuelve.
De la palabra hablada se
dio paso a la escrita. Lo siguiente fue una cadena de episodios ingeniosos y de
modernización cada vez más acelerada hasta la aparición del internet y de las
redes sociales actuales.
Pero, ¿es suficiente? Nunca…
no existe fin para este proceso creciente y en plena expansión.
La comunicación es más
que el lenguaje en sí. Es la comprensión de lo que decimos, escuchamos, entendemos,
difundimos, creamos. Son las imágenes que se construyen en nuestra mente, las percepciones
y sensaciones.
La comunicación es
comunicación y a su vez es psicología, estadística, sociología, política,
filosofía. Y muchas cosas más.
La información es
simplemente un eslabón en la evolución permanente
de los mensajes que fluyen a nuestro alrededor.
Si coincidimos con Giovanni
Sartori cuando aseveró que “La televisión no es sólo instrumento de
comunicación; es también, a la vez, paideía, un instrumento
"antropogenético", un medium que genera un nuevo ánthropos, un nuevo
tipo de ser humano”, entonces podemos acordar que hoy existe un homus-social médium que está dominado
por el Social Media y la difusión de mensajes por los medios digitales de
comunicación.
Cuando se dijo que “si
no hay comunicación no hay ser humano” quienes hemos dedicado nuestra
existencia a este arte de comunicar, a esta ciencia de la comunicación,
comprendimos que la visión de Francisco
Garzón Céspedes nos abría el entendimiento con relación a que la vital consecución
de nuestra sociedad, histórica y moderna, estriba en la calidad y capacidad de la
comunicación que poseamos y/o desarrollemos.
Xavier Guix atinadamente
aseveró que: “Comunicamos lo que sentimos, lo que somos y estamos viviendo
en cada momento”, comunicamos más allá de las palabras, comunicamos con
nuestras miradas, cuerpos, con nuestra vestimenta, comunicamos, a gritos,
cuando callamos.
La búsqueda de la
comunicación es interminable y por lo tanto es exhaustiva. La búsqueda de la
comunicación va más allá de los simple, aunque se enriquece son éste.
El universo se comunica
entre sí. La comunicación del amor, de la ira o del miedo son factores que
mueve a la humanidad y ésta a su vez dicta los designios del mundo.
Podemos afirmar que Dios
es comunicación, porque en la sagrada Biblia se dice que Jesucristo es la
encarnación de la Palabra, y Dios hecho hombre “vino a comunicarnos el mensaje
de salvación” y los 12 apóstoles fueron enviados por los caminos del mundo a
llevar la “buena nueva”. Todos es
comunicación.
¡Comunícate y hazlo bien!
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