Rincón del Gurú-.
Ninguno de nosotros nos comportamos igual
en todas partes, siempre adaptamos ciertos comportamientos a la dinámica del
ambiente.
No somos los mismos en
una funeraria que en una fiesta de graduación. Cuando visitamos a alguien no
solemos actuar exactamente igual que como si estuviéramos en nuestras casas.
Constantemente nos
adaptamos a circunstancias, ambientes, escenarios y episodios de nuestras
vidas. Y las Redes Sociales no escapan de esta realidad.
Cuando estamos en
cualquier de nuestras Redes Sociales nuestro comportamiento muta a lo que “socialmente”
es correcto.
Por ejemplo, si usted
genera 20 mensajes en Twitter, sus seguidores
lo aceptarán y no generará ningún tipo de ruido, pero si posteas 20
veces en Facebook la reacción de sus “amigos” en esta red social será que usted
“no tienes vida” y que “se la pasa metido en Facebook”.
¿Ves cómo las cosas
cambian? La dinámica social en cada red es diferente, por ende, no podemos
generar los mismos contenidos en todas partes, por el contrario tenemos que
filtrarlos y adaptarlos a los requerimientos de cada red.
Si analicemos algunos
aspectos interesantes, podemos concluir que en Twitter estamos más interesados
en opiniones serias, con mucho contenido, así sea en una cuenta de fanáticos de
alguna serie de televisión o saga de películas, aquí siempre buscamos
información y valor importante en los contenidos que leemos.
Por el contrario, en Facebook generalmente
buscamos algo más íntimo, más cercano. No olvidemos que en esta plataforma, si
poseemos un perfil, están nuestros amigos, nuestros familiares y compañeros de
trabajo.
Veamos, ¿cómo cambia
nuestro comportamiento?: Si alguien plenamente desconocido nos sigue en
Twitter, saltamos de alegría y decimos “hurra un seguidor más”, aquí lo
importante él es número de personas que forman su comunidad.
Y si un total
desconocido nos agrega al perfil de Facebook, ¿cómo reaccionamos? Generalmente
decimos cosas como estas: “quién es éste” “por qué me está siguiendo”.
En Twitter nos alegramos
porque un desconocido nos sigue, en Facebook nos preocupamos y los
investigamos. ¿Quién es? ¿Cuántos amigos en común tenemos?
En Instagram, la cosa
cambia un poco más. Aquí surge el “ego” de cada quien. El vedetismo en nuestra
personalidad social.
En Instagram no exteriorizamos
lo que en verdad somos, sino lo que aspiramos ser.
Si Facebook es una
vitrina de nuestras vidas cotidianas, si Twitter es un “megáfono” para
criticar, exponer ideas, reclamar o reconocer cosas buenas, Instagram es la
plataforma de lo que “soñamos ser”.
En la red social de la
cámara mostramos tendencias al egocentrismo, exteriorizamos no lo que realmente
representamos sino nuestros más profundos deseos, como por ejemplo el
reconocimiento público.
Y todo esto sin hablar
de la repercusión psicológica de los “Me gustas” en nuestra mente (tema de
nuestro artículo). Las redes sociales conforman pequeños ambientes dispares
entre sí y esto lo tenemos que tener siempre presente.
¡Comunícate y hazlo
bien!
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