Rincón del Gurú-.
Su Santidad, el Papa Francisco, es un
ejemplo de buena comunicación. Su estrategia de visualización y de generación
de información ha surtido un efecto importante.
Los católicos alejados
de su religión, los no creyentes e incluso los fieles de otras confesiones
religiosas han expresado su simpatía con el Santo Padre.
La forma de comunicar de Francisco se parece
mucho a la caracterizada por San Juan Pablo II durante la primera etapa de su
pontificado, antes del atentado que sufrió en la Plaza de San Pedro.
Aunque el actual
integrante de los altares católicos se perfiló como un representante del ala
más conservadora del catolicismo, su estilo es comparable con el llevado
adelante por el actual sucesor papal.
La irreverencia para
abordar temas políticos y sociales, su vehemencia que evoca sinceridad, su
valentía para hablar temas tabú desde la óptica social. Su sencillez aunada con
una prolífera táctica de comunicación los han hecho papas muy seguidos y
admirados.
Juan Pablo II, el
“Grande”, el papa viajero, llevó un mensaje de esperanza y amor que resonó en
todo el globo terráqueo, su experiencia de actor en su juventud le ayudó a
realizar acto “teatrales” que conmovieron al mundo, como por ejemplo al bajar
de un avión en su natal Polonia, se arrodilló y besó el suelo.
Francisco, por su parte,
posee esa esencia latinoamericana, esa forma campechana y popular de hablar y
explicar que cada vez lo acerca a millones de seres humanos cristianos o no.
Históricamente ambos
tienen en medio el papado de Benedicto XVI, quien al contrario se su predecesor
y su sucesor, no poseía ese carisma y “Don” de comunicar. El actual “papa
emérito” era, y aún lo sigue siendo, un gran intelectual, una especie de “ratón de biblioteca” que por su carrera
prolífera y exitosa llegó hasta la silla de San Pedro.
Regresando a Francisco, su técnica de comunicación ha
estado basada en: frontalidad, alegría, amor, caridad y polémica.
Sus declaraciones aunque
fieles a la doctrina de la Iglesia Católica, han evidenciado cierta misericordia
en algunos tópicos, denotando su caracterización progresista dentro del
catolicismo, como por ejemplo cuando dijo:
“Quien soy yo para juzgar a los homosexuales”.
Esa frase fue noticia,
no obstante él había agregado que su posición es la establecida en el catecismo
católico, es decir, que aboga por la “misericordia para los homosexuales, su
orientación y un llamado al celibato entre ellos”.
Igual ocurrió con su
orden a los sacerdotes de “perdonar el pecado del aborto”.
Estas declaraciones y
posiciones no vulneran las posiciones históricas de la Iglesia, pero sí abren
espacios entre los sectores más liberales y anticlericales, acercándonos a su
papado.
Aunque, en otras
declaraciones se ha mostrado más inclinado por las tradiciones como su
reconocimiento de la exclusividad masculina para el ejercicio del sacerdocio.
“San Juan Pablo II tuvo la última palabra al respecto”, fue lo que dijo.
Sin duda alguna, Francisco es un papa
carismático, popular y que está dejando una profunda huella en millones de
feligreses en todo el mundo.
¡Comunícate y hazlo
bien!
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