lunes, 23 de julio de 2018

Qué comunicar


Rincón del Gurú-. A veces nos tenemos que detener en el camino y preguntarnos ¿qué debemos comunicar? Y ¿Qué debemos decir y cuándo decirlo?

Sin duda, el Gobierno de Venezuela ha siempre sobresalido por su capacidad de comunicar. Al principio esta facultad era inherente y exclusiva de Hugo Chávez que, alejando prejuicios, fue un gran comunicador, a tal punto que “enamoró” a la mayoría de los venezolanos en su momento.

No obstante, con el paso del tiempo y la madurez de los socialistas en el poder. La facultad de comunicar mutó en hegemonía comunicacional y en técnicas más agudas de manipulación.

Durante años la receta funcionó.  Muchos venezolanos seguían votando por esa opción y allende a las fronteras del país llanero mucho extranjeros veían hasta con simpatías lo que ocurría en el país.

Este éxito los cejó. Sí, cuando la historia ha cambiado y las consecuencias de sus políticas dibujaron una realidad totalmente diferente se empeñaron en seguir comunicando lo mismo.

El régimen de Nicolás Maduro se empeña en negar la crisis humanitaria, sigue buscando culpables de sus propios fiascos en los mismos de siempre: el Imperio y la Derecha.

Aunque una de las fórmulas de la comunicación es “repetir y repetir”, esto tiene su límite. Y ese límite fue rebasado por el Gobierno venezolano.

Cuando repetimos sin cesar un mensaje, se puede convertir en verdad. Si después de convertido en una verdad hacemos abuso de éste, empezamos a limar desde adentro su propio peso e impacto en las sociedades que los reciben y perciben.

Y, esto se agudiza, cuando la población vive algo diferente al mensaje. Cuando nace un ruido comunicacional entre los que decimos y hacemos, seguir con el mismo discurso es arar en el mar, y quien se verá afectado es la reputación y credibilidad del emisor.

Justo esto es lo que ha pasado con la estructura comunicacional del régimen venezolano. Lo que fue una verdad irrefutable por mucho tiempo fue pulverizado por el mismo modelo al desprestigiarse así mismo con sus acciones.

Caso parecido lo estamos observan en Nicaragua, donde ni siquiera el cerco comunicacional del gobierno de Daniel Ortega ha impedido que la verdad de lo que ocurre en la nación centroamericana salga a la luz pública.

Cuando comunicamos debemos sopesar constantemente el alcance de nuestros mensajes, analizar el impacto de los mismos y su alcance real. No hacerlo es pecar de ingenuos.

¡Comunícate y hazlo bien!


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