José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Latinoamérica es un polvorín político y un
terreno fértil para arar en el trabajo de la consultoría política y de la
comunicación política, por tal razón, en las siguientes líneas voy a
presentarles un análisis del panorama actual, y algunas proyecciones, para los
diversos países del continente.
Empecemos por la Argentina. En la nación albiceleste acaba de ganar las
elecciones Alberto Fernández, quien representa una versión dosificada de
izquierdismo, teniendo como segunda a Cristina Fernández de Kirchner.
Y, ¿qué significa o qué traerá el regreso del kirchnerismo? Primero, es una locura pensar
que este nuevo período será como los anteriores, por lo menos en el aspecto
económico. Las medidas iniciadas por el Gobierno de Mauricio Macri son
irreversibles.
Echar para atrás la política económica sería aún peor que seguirlas
adelante. Entonces, ya sea porque aborten el camino y reciban las consecuencias
que esto traerá, o ya sea aplicando las
medidas liberales y sufriendo la reacción popular que traerán consigo, el
retorno del pensamiento de los Kirchner será breve.
Es lógico imaginar que en el futuro el PRO o el macrismo, tal vez sin
Macri, regresarán a la Casa Rosada. Por favor, anótenlo donde no se les olvide.
Veamos el caso de Bolivia. El Altiplano está sumido en un estado de
excepción político, la caída de Evo Morales, en medio de una emboscada política
bien planificada y ejecutada, lleva a aquel país a estar en mano de la única
figura política que quedó viva en aquella nación, es decir, del excandidato
presidencial y expresidente, Carlos Mesa.
La única forma que Mesa no acceda al poder es que se engolosine y
apresure los procesos que deben llevar si tiempo; hablar en el retorno de Evo
Morales, en este momento, es impensable, el líder indigenista debe estar
preparado para un posible largo exilio en tierras mexicanas.
Sigamos con Colombia, el triunfo de la izquierda en las elecciones regionales
es el mayor indicativo de algo que hemos dicho hasta la saciedad. La izquierda
no tardará con hacerse con el Palacio de Nariño.
La victoria, por ejemplo, de Claudia López en Bogotá es una fuerte demostración
que hay un sector de Colombia que ve con buenos ojos, y hasta con necesidad, el
arribo del socialismo al poder. No me atreveré a decir que Gustavo Petro será
presidente o que será Claudia López, sin embargo un buen candidato pondría a
los socialistas a un paso del “coroto” en Colombia.
¿Forma de detener esta proyección? La única manera es que surja en el
panorama político un nuevo Álvaro Uribe Vélez, pero parece que es pedir
demasiado. No hay en el ambiente alguien que calce los zapatos del exmandatario
neogranadino.
Por último, el caso venezolano. En Venezuela ya sea por una razón o por
otra habrá elecciones nacionales en el 2020.
Algunos sirven la mesa para que el proceso sea presidencial con un
Nicolás Maduro fuera de la boleta, mientras que otros apuestan a la permanencia
de Maduro y la convocatoria a comicios parlamentarios.
Ya en el seno del oficialismo venezolano se barajan nombre de posibles candidatos, mientras que
Juan Guaidó se ubica en un 49% de intención de votos, mucho menos de los 63%
que registró hace meses atrás.
El problema venezolano es que la misma oposición ha atacado y boicoteado
a su máximo representante, generando un clima de frustración entre sus
seguidores.
¡Comunícate y hazlo bien!
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