Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Dentro del análisis político-comunicacional
que se deben realizar a la hora de enfrentar cualquier proyecto en América
Latina, se tiene que sopesar el balance que existe en torno al choque de
izquierda y derecha en el continente.
Más allá del debate ideológico, que siempre existirá, nos encontramos
con una movilidad sorprendente de electores entre ambas banda del espectro
político. Vemos que los latinoamericanos van de un extremo a otro, como
buscando soluciones reales y definitivas a los problemas sociales, económicos y
políticos de cada nación del cono sur.
Tras de un período de 20 años de hegemonía socialista en América Latina,
hemos palpado la victoria de líderes representantes del liberalismos económico,
de factores conservadores e incluso a dirigentes que coquetean con una especie
de neofascismo americano, como es el caso puntual de Jair Bolsonaro, actual
mandatario de Brasil.
¿La razón de esta movilidad electoral? Primero, la mayoría de los
gobiernos de izquierda en el continente como los de “Lula” Da Silva en Brasil,
de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner de Argentina, las
posiciones moderadas Tabaré Vázquez y de “Pepe” Mujica en Uruguay, Rafael
Correa en Ecuador, trajeron cierta estabilidad en los índices de pobreza y
riqueza, sin embargo los escándalos de corrupción, peculado y algunos
desaciertos económicos han permitido que sus oponentes ideológicos ganen
terreno.
Esta situación permitió la victoria de Mauricio Macri en Argentina,
Sebastián Piñera en Chile, Iván Duque en Colombia, de Pedro Pablo Kuczynski en
Perú, y sin embargo ellos no las han tenido todas consigo.
Macri no pudo reelegirse, significando el retorno del kirchnerismo al poder en la nación
albiceleste; Iván Duque enfrenta la oposición de un sector movilizados en las
calles, Pedro Pablo Kuczynski tuvo que dimitir
dejando a la nación peruana en medio de una inestabilidad política terrible.
Por su parte, Lenín Moreno tuvo
que dar marcha atrás a sus medidas económicas ante la presión de calle y la
resistencia de los movimientos sociales en el Ecuador, algo sumamente parecido
a lo ocurrido en Chile y las manifestaciones populares, desatadas por el simple
de la tarifa del transporte público.
Esto pareciera ser el panorama idílico para una izquierda que amenaza
con alcanzar el poder en Colombia, donde ya avanzó considerablemente en las elecciones
regionales y locales pasadas, en Perú, aunque no existe figura alguna que
aglutine esta tendencia, en Ecuador el correismo se hace fuerte para lograr un
retorno después de haber cedido espacios ante el cambio de posición de quien
fuese su último candidato, pero que decidió deslindarse de su antecesor, Lenín
Moreno.
Aunque todo esto es cierto, vemos que no todo es color de rosas. A pesar
de la estabilidad económica y social, tras 15 años de gobiernos del Frente
Amplio, de izquierda en Uruguay, el líder conservador del Partido Nacional se hará
con la presidencia de aquella nación cuando termine el conteo de votos de los
comicios del pasado domingo; Evo Morales, uno de los más icónicos mandatarios
del socialismo en América fue desalojado del poder después de unas elecciones
presidenciales donde se le denunció por fraude electoral.
Hoy podemos hablar de las movilizaciones indigenistas en favor del
retorno de Evo Morales, pero no podemos olvidar que previa a su salida del
poder, miles de bolivianos habían tomado las calles para protestar en contra de
lo que concebían un “robo electoral” cometido por el ahora exiliado
exmandatario.
Cuando se acercan elecciones legislativas en Perú, cuando ya se convocó
a nuevas elecciones presidenciales en Bolivia, frente a los comicios generales
pautados en República Dominicana, toda esta realidad social debe analizarse y
plasmarse en una hoja de estudio, ya que América Latina además de un polvorín, es
una caja de resonancia política y social.
¡Comunícate y hazlo bien!
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