José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. ¿Por qué Nicolás Maduro sigue en el poder?
Esta es la pregunta del millón y la que trataremos de analizar, y tal vez
responder, en las siguientes líneas.
Venezuela fue, hace unas cuantas décadas atrás, la envidia de
Sudamérica. La llamada "Venezuela saudita" despilfarraba el dinero
por doquier, era el tiempo del "ta' barato dame dos", cuando los
petrodólares circulaban por todo el país, y aquella nación caribeña poseía una
de las clases medias más poderosas del continente. Pero, todo tiene su final.
La llegada del Socialismo del Siglo XXI significó una ruptura de la
evolución del país. Luego de 20 años de este modelo socio-político-económico
Venezuela se encuentra sumergida en una crisis humanitaria compleja y en una
gravísima situación política internacional, y sin embargo, Nicolás Maduro
continúa sentado en la Silla de Miraflores.
¿Por qué, a pesar que el 80% de los venezolanos rechazan a Maduro como
presidente, éste sigue en el poder? ¿Por qué, por encima de las sanciones
internacionales, no se ha quebrado el modelo de gobierno venezolano? ¿Cuál es
la razón por la cual, a pesar del hambre y los problemas sociales y económicos
de Venezuela, el sistema no ha colapsado?
Bien. Lo primero que debemos comprender es que los bajos niveles de
aceptación de Maduro no son los mismos que presenta el Partido Socialista Unido
de Venezuela (Psuv). La agrupación oficialista se ha mantenido por lo menos con
un 35% de apoyo fuerte en cada una de las mediciones que se realizan, lo cual
es un piso fuerte para cualquier gestión.
Además, el gobierno ha mantenido la cohesión de las Fuerzas Armadas, y
salvo algunas excepciones y connatos menores, el mundo castrense obedece a
Maduro, lo que es de vital importancia en un país de cultura militarista como
la venezolana.
Igualmente, el manejo del aparato productivo nacional ha sido una pieza
fundamental en el camino del sostén del gobierno. Por ejemplo, el mantenimiento
en funcionamiento de Empresas Polar (debido a una alianza formal o tácita entre
su propietario y el Gobierno, es un calmante en el país), y la dolarización de
hecho de la economía, han servido de válvulas de alivio para la presión social.
Unido a lo anterior, el control social que el Gobierno de Maduro ha
ejercido a través de Los Colectivos y otros mecanismos directos e indirectos,
minimizan en gran medida la posibilidad de una explosión social, sobre todo en
el área capitalina de Caracas. Y, sin embargo, las últimas semanas esta acción
táctica ha presentado debilidad y fugas en su contención.
Hasta el momento, con lo planteado, ya tenemos cuatro aspectos que nos
explican la sobrevivencia de Maduro en el poder: 1. El partido y su
organización monolítica; 2. El aval de las Fuerzas Armadas Nacionales; 3. El
control productivo del país y la dolarización de hecho de la economía; y 4. El
control social ejercido en los barrios, principalmente de Caracas.
No obstante, sin desmeritar las estrategias políticas, comunicacionales
y psicológicas, que el gobierno ha implementado para su duración en el poder,
tenemos que resaltar que uno de los factores de mayor importancia para que
Maduro siga gobernando es la falta de estrategia, coherencia, compromiso
operativo y vocación real de poder que existe en el seno de la oposición
venezolana.
La oposición venezolana ha tenido varios momentos para noquear al
Gobierno, sin embargo su liderazgo, aun manteniendo a Maduro contra las
cuerdas, ha decidido tocar ellos mismo la campana. Así lo hizo Henrique Capriles
en el 2013 y lo repite Juan Guaidó en el 2019.
Debido a esto, Maduro sigue gobernando con relativa tranquilidad, aunque
él conoce la espada de Damocles que pende sobre él.
¡Comunícate y hazlo bien!
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