lunes, 11 de mayo de 2020

Reto: La credibilidad


Rincón del Gurú-.  Uno de los mayores retos para la comunicación gubernamental ha sido la credibilidad de los mensajes que se emiten desde las instituciones del Estado; y gracias a la crisis de la pandemia del Covid-19 esta realidad se ha agudizado.

En la actualidad, todos los gobiernos ya sean liberales o conservadores, socialistas o de derecha, todos enfrentan el mismo desafío de estructurar una campaña de comunicación e imagen que sea efectiva en la gestión de la crisis de salud mundial.

No basta con hacer, se debe decir; y no basta con decir, si no se hace. En América Latina tenemos gobiernos con mayor credibilidad que otros, y tenemos líderes en el ejercicio del poder como personajes coyunturales que por diversas razones alcanzaron la presidencia en sus respectivos países.

Buscar la credibilidad en estos días, para aquellos que no la poseían ha sido una tarea titánica, la concepción previa de los públicos marcan la relación actual entre sociedad y quienes dirigen las instituciones. Solo una gestión clara, transparente, abierta y sincera (en la medida que la estrategia operativa lo permita) es el único camino para ganar el ánimo y la confianza de los ciudadanos.

Al inicio de la crisis, el manejo comunicacional realizado por el gobierno de Nicolás Maduro fue relativamente exitoso. Le habló al país demostrando sinceridad, empezó un proceso de visualización de cifras y de medidas explicadas que parecían tener el consenso entre tirrios y troyanos, no obstante hubo un estancamiento en el camino de la percepción positiva ¿cuál fue? No hubo readaptación.

A pesar que el criticado gobierno venezolano había alcanzado el empoderamiento de la vocería del Covid-19, no supo refrescar su mensaje con elementos comunicacionales que reforzaron la percepción inicial. Por ejemplo, si Nicolás Maduro hubiera nombrado en su Comisión Especial Presidencial a integrantes del Colegio de Médicos de Venezuela, otro gallo cantaría.

Aunque oficialmente Venezuela es uno de los países con menos contagios y menos fallecidos en América Latina a raíz del Coronavirus, estas cifras no han sido capitalizadas por Maduro, debido a que otras crisis paralelas, como la de abastecimiento de combustible, ha terminado de hundir cualquier esfuerzo de relanzamiento de la imagen del inquilino del Palacio de Miraflores.

En pocas palabras, Maduro no tiene credibilidad cuando habla de cualquier aspecto económico, y comete un error al alejarse de los médicos venezolanos (de alta consideración y respeto en el país) y apoyarse en la asesoría china (tradicionalmente repudiados por la opinión pública del país) y por cubanos, que por más de 20 años han sido el símbolo de la opresión en el país caribeño.

He aquí el punto de la credibilidad. Cuando Nicolás Maduro habla de recuperación económica, de programas sociales y alimenticios en medio de la pandemia para los venezolanos, éstos no le creen. Y, por ejemplo, cuando Donald Trump habla de reajuste y rescate económico los estadounidenses sí le creen, ¿la razón? El estadounidense posee credibilidad, ya que en este punto lo venía concretando antes de la llegada del Coronavirus.

Además, ha sido un error comunicacional el permanente afán de Maduro y su gobierno de comparar gestiones y resultados con EEUU, porque eso al final no le importa al ciudadano de a pie.

Lo que si sería interesante, y lo dejaremos para otra columna, es el equilibrar las acciones comunicacionales y de gestión de gobiernos como el de Alberto Fernández en Argentina y de Nicolás Maduro en Venezuela.

¡Comunícate y hazlo bien!




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