Por José Dionisio Solórzano
Laboratorio de Ideas-. Allá
afuera, es una selva. Todos los árboles lucen iguales, la jauría de bestias de
colmillos afilados y fauces abiertas son idénticas, no hay diferencias. Así, como
en este panorama, algo dantesco, viven día a día los dirigentes políticos y,
por lo tanto, los electores.
Es un ambiente peligroso, aunque
cuando te acostumbras se vuelve monótono, aburrido. Y es que cuando todos se
parecen, cuando no hay nada distinto, ver a uno u otro es indiferente, y
justamente esto es lo que ocurre cuando toda la clase dirigencial empieza hacer
y decir lo mismo y todos se comportan 100% igual.
La frase «todos son iguales» es
terrible y es la «muerte» para la democracia y, por consiguiente, de la
comunicación política. He aquí la importancia de ser auténtico en nuestra
comunicación.
Si quieres resaltar sobre la
jauría, entonces debes apartarte de la manada, debes evitar ser parte del
status quo y atreverte a ir un poco más allá. Recuerda que un político que se
comporte como los demás, un político común y corriente es reemplazado sin
misericordia, es desechado con la rapidez de un chasquido.
En un mundo político que todos
hablan igual, con las mismas frases trilladas, se visten igual e incluso se
expresan con los mismos gestos, uno y otro no hacen la diferencia para el
elector. Es por ello, que el votante valora la autenticidad.
Un político auténtico rompe
barreras, salta por encima de sus competidores y se hará visible ante los
votantes, pues, éstos valoran la autenticidad en sus dirigentes.
Ahora bien, cuando nos referimos
a la autenticidad lo hacemos con la intención de que el político sea él mismo,
que se exprese en su real esencia, tal y como es él. Aquí no queremos crear
nada artificial, sino exponer la autenticidad que existe en él.
Así como la estrategia es vital
en una campaña electoral, porque nos dice qué vamos hacer, la autenticidad es
esencial porque entraría como parte de las tácticas las cuáles nos aclaran el
cómo lo vamos hacer..
¿Qué políticos con una
comunicación auténtica y novedosa podemos mencionar? La lista es enorme, pero
vamos a limitarnos a unos pocos, como: Hugo Chávez (Venezuela), Jair Bolsonaro
(Brasil), Álvaro Uribe Vélez (Colombia), Nayib Bukele (El Salvador), Pepe
Mújica (Uruguay) y Donald Trump (EEUU).
Todos ellos hicieron lo que
tenían que hacer fuera del «librito» y terminaron siendo queridos por millones
de sus compatriotas, su comunicación fue impecable y sus triunfos notorios.
Aquí, por favor, permítanme citar
al periodista ecuatoriano Fernando Ortiz quien en su cuenta de Twitter publicó
el siguiente trino: «Los ‘mensajes emocionales’ en política son muy efectivos,
pero requieren carisma, autenticidad y capacidad de actuación. Los guiños deben
salir naturales, de lo contrario son un rotundo fracaso».
De esto se trata cuando decimos
que el político debe ser tal y como se es. Nada más ni nada menos.
Entonces, candidato deténgase y
lea: Si su carácter es duro no sea simpático, si usted es amable no venda
dureza, sea sincero en su comunicación porque cada vez que diga o haga lo que
no es, se le notará y la gente lo sabrá.
¡Comunícate y hazlo bien!
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