Por José Dionsio Solórzano
Rincón del Gurú-. Nicolás Maduro se hizo nuevamente con el control de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela que legalmente tendrá que empezar sesiones desde el próximo 5 de enero del 2021, y los comicios los ganó con menos del 20% del electorado venezolano y ¿cómo lo hizo?
El equipo de estrategia política del Gobierno venezolano tejió su plan muy bien definido y orquestado aplicando aquello de «divide en vencerás».
Primero dividió a la oposición venezolana entre abstencionistas y pro-elecciones, y a estos últimos en 3 ó 4 grupos que fueron a las elecciones con candidatos diversos, dividiendo así los pocos votos que lograron capitalizar en la jornada del 6 de diciembre.
Y ¿cómo hizo para lograr con éxito la estrategia? Inició generando polémica interna en 4 de los 5 partidos de más presencia nacional, la receta de la judicialización que vino sufriendo el partido Copei (socialcristianos) desde hace años se la aplicaron a Acción Democrática (socialdemócrata), Voluntad Popular (socialdemócrata) y a Primero Justicia (centro-humanista según se autodefinen).
Las dirigencias se dividieron en dos grupos pro-abstención y pro-elección; además, a través de varios canales, influyó para que ninguna de las fuerzas democráticas de oposición alcanzarán una cohesión electoral que fortaleciera sus opciones de victoria.
Dividió tanto que logró vencer, y eso que Maduro en este momento (de acuerdo al balance electoral) no tiene ni siquiera el 20% de la fuerza popular venezolana, es decir, es un presidente en minoría popular, aunque controla los Poderes Públicos.
Otro de los factores que ayudaron a Maduro a hacerse con la legislatura 2020-2025 fue la decisión de Juan Guaidó y su equipo de la transición de no acudir a votar y apostar todo a la deslegitimación del proceso y al contraataque que significa la llamada Consulta Popular, con lo cual confían que darán vigencia y legalidad, por más tiempo, al Parlamento saliente.
Esta decisión de Guaidó permitió a Maduro vencer con pocos votos. Lo que sí está claro es que si la oposición hubiera participado unida – y no se hubieran creado una política en pro a la no participación – en este momento las fuerzas democráticas hubieran repetido el triunfo legislativo obtenido en el 2015, y hasta, tal vez, la victoria hubiera sido de mayor contundencia.
Lo cierto es que Maduro ha demostrado – a través de los hechos – que no sabe gobernar en el sentido de resolver problemas sociales y económicos, sin embargo él y los suyos son maestros en hacer política, pues teniendo tan poco apoyo se mantienen tranquilos en el poder.
¿Cuál será el problema que Maduro enfrenta? Antes que nada, es fundamental resaltar que el gobierno venezolano perdió mientras «ganaba» las legislativas, pues quedó demostrado que en 2 años se les esfumaron unos 2 millones de votos, quedándose en un pírrico +/- 20% de apoyo.
Sin embargo, la pérdida de votos no es su máxima preocupación, sino la presión foránea. Luego de la materialización de las elecciones las voces de la comunidad internacional fueron muy diáfanas en repudiar el proceso y seguir reconociendo el Parlamento encabezado por Guaidó.
El Gobierno venezolano deberá tratar de encauzar una política que le permita no solo mantenerse en el poder sino crear condiciones diplomáticas más beneficiosas para su estabilidad. En cambio, la oposición debería tratar de retomar la iniciativa que perdió hace meses.
¡Comunícate y hazlo bien!
No hay comentarios:
Publicar un comentario