Por José Dionisio Solórzano
Opinión-. En la Venezuela censurada, sin periódicos,
sin emisoras de radio que sean realmente plurales – salvo algunas excepciones –
sin canales de televisión de alta audiencia, se ha venido creando una sociedad de
nichos, con comunidades separadas las unas de las otras. Es decir, Venezuela es
una sociedad de burbujas.
¿Burbujas? Sí, burbujas comunicacionales. Cada
uno de los venezolanos están dentro de sus propias cápsulas de comunicación,
aislados y hablando solo entre ellos mismos.
Según varios estudios, el medio para informarse
más común entre los venezolanos es Whatsaap y ¿qué es Whatsaap? Es el ambiente
donde cohabitan las diferentes comunidades y/o burbujas.
Hace unos meses realicé un experimento
comunicacional y envié un mensaje por Whatsaap y lo posicioné a través de
multiplicadores específicos en un ambiente puntual, ¿qué pasó? No menos de 1000
veces fue reenviado el mensaje de forma orgánica.
Dentro de la comunidad política seleccionada se
“viralizó” – si me permiten el uso del término -, sin embargo, en la acera de
enfrente salvo dos personas (Sí, solo 2) me hablaron del contenido del mensaje.
Una de ellas con vínculos familiares al grupo objetivo y el segundo un
periodista. Del resto, nadie, en la burbuja de la posición política contraria,
leyó el contenido.
Dos semanas después, hice lo propio con la
segunda comunidad y pasó totalmente igual.
A pesar de que el mensaje fue difundido casi
mil 500 veces por Whatsaap, muy pocos de la primera comunidad lograron leer y/o
verlo. Esto me certificó el nivel de aislamiento comunicacional de los
venezolanos, o puntualmente de los anzoatiguenses (habitantes de uno de los
estados orientales del país).
¿Por qué está ocurriendo esto? Primero porque
Venezuela carece de grandes medios de comunicación, la sintonía de los canales
de televisión como Globovisión (que alguna vez fue ícono en todo el país), Venevisión
o Televen están en el suelo. Los periódicos prácticamente desaparecieron y
pasaron a la modalidad web, perdiendo una parte significativa de sus lectores.
Los medios más masivos – en la actualidad – son
la radio, que aún posee un publico variado y de relativo alcance, y el otro son
los medios de información exteriores, dícese vallas, pancartas, el viejo afiche
y los viejos murales.
Y, ¿por qué no hablo, en este punto, de las redes
sociales? Una pregunta obligatoria, y la respuesta es que las redes, por su
particularidad no están entrando en la definición de medios masivos.
Y esto es debido a su práctica de creación de
comunidades y por el juego algorítmico de plataformas como Instagram o
Facebook.
Es decir, la comunidad de “José” no es la misma
que la comunidad de “María”.
Y las informaciones que “José” lee en las redes
sociales no son para nada parecidas a las de “María”, pues de acuerdo con el
comportamiento de cada uno, las plataformas le visualizan contenidos
diferentes.
Por lo consiguiente, las redes no son medios de
comunicación masivos sino medios de segmentación de comunidades con gustos o
preferencias similares, lo que implica la confirmación de nuestra teoría de las
burbujas comunicacionales.
¡Comunícate y hazlo bien!
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