Rincón del Gurú-.
En un artículo anterior hablé sobre la impecable estrategia de posicionamiento
comunicacional de las tan criticadas alocuciones del magnate y precandidato
presidencial por el Partido Republicano, Donald Trump.
Ahora quisiera realizar
una pregunta y tratar de responderla ¿Por qué Donald Trump? Las encuestas dan
al excéntrico empresario como el favorito en el bando republicano para alcanzar
la nominación de su organización para la búsqueda de la Casa Blanca, y esto
tiene una razón.
Trump al criticar a los
mexicanos ilegales logró en una sola y magistral jugada varios puntos a su
favor.
Primero, el magnate fue
quien obtuvo más centimetraje en la prensa escrita y más minutos en radio y
televisión, ni hablar de las menciones en las Redes Sociales, llegando en más
de una ocasión a posicionarse como tendencia en Twitter, tanto dentro como
fuera de los Estados Unidos.
Su lanzamiento recibió
más cobertura que ninguno de sus oponentes dentro del partido del elefante y de
los demócratas. Ya esto es ganancia.
Trump creó su enemigo a
vencer: los mexicanos. Cuando optamos por una posición política lo hacemos
motivados por un factor, ente o realidad, en este caso el millonario desde un
principio lo dejó claro, él es el candidato que luchará contra la inmigración
ilegal mexicana.
Otro punto, el candidato
interno del Partido Republicano no generalizó su ataque lo centró en los
mexicanos ilegales, es decir, no tocó a aquellos que se encuentran legalmente
dentro de los Estados Unidos, y además no hizo alusión a ninguna otra comunidad
latina dentro del país, como por ejemplo a cubanos, dominicanos, ecuatorianos,
venezolanos, entre otros.
Se diferenció de sus más
cercanos competidores. Mientras Marco Rubio, legislador estadounidense de
claras raíces latinas, y el exgobernador de La Florina, Jeb Bush, casado con
una mexicana que entró a los EEUU ilegalmente, afianzaron sus campañas en las
vinculaciones con el voto latino, Trump dijo “no” y marcó diferencia con éstos.
El magnate, desde su
primer discurso de lanzamiento, le habló a un sector de la vida pública de los
Estados Unidos que no se siente representado por los candidatos de su partido
ni por los abanderados de los Demócratas.
Trump le habló al
blanco, de clase media, conservador y de fe protestante. Este empresario convertido
en una opción real de su partido, se dirigió al nicho del mercado electoral
desatendido por el presidente Barack Obama, la favorita de los demócratas
Hilary Clinton, y por sus oponentes internos en el universo republicano. ¡Todo
un acierto!
Mientras algunos centran
sus vinculaciones y nexos con los latinos como el caso de Marco Rubio y Jeb
Bush, mientras algunos estrechan nexos con la comunidad liberal de los EEUU
como es el caso de Hilary, Trump le tocó a la puerta a los estadounidenses
tradicionales y éstos le abrieron.
¿Por qué Donald Trump?
Porque supo, comunicacionalmente hablando, jugar sus cartas y por esta razón
los estadounidenses lo están apoyando y así lo indican los estudios de opinión.
Mientras artistas,
deportistas, cantantes y moderadores latinos, muchos de los cuales ni siquiera
votan en los Estados Unidos, salieron a criticar a Trump por lo que
consideraron “sus palabras racistas”, éste se hacía fuerte donde le aconsejaba
el sentido común y la razón política “entre sus electores”.
Hasta el infausto tweets de un conocido narcotraficante recién fugado
de una cárcel de máxima seguridad en México, donde aseveraba que iba a ser que
Trump se “tragara” sus palabras, sirvió para que el candidato acudiera al FBI a
solicitar protección, lo cual lo victimizó entre sus públicos metas.
Ahora bien, el juego aún
no ha terminado. El arranque de Trump no tuvo desperdicio, no obstante la
campaña puede tomar un giro interesante, por ejemplo, Jeb Bush pude jugar con
el peso de su apellido para aglutinar a los neo-conservadores de su partido y a
los ultra-conservadores, sin que esto melle su impacto en el voto latino, lo
que pudiera regresarlo a la jugada nuevamente.
¡Comunícate y hazlo
bien!
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