lunes, 13 de julio de 2015

Trump y Maduro: Dos estrategias

Rincón del Gurú-. Vamos analizar rápidamente dos discursos políticos y la repercusión de éstos en sus respectivas sociedades.

Iniciemos con Donald Trump y sus duras posturas contra los inmigrantes mexicanos.

Este multimillonario, quien se postuló en las primarias republicanas en busca de la nominación presidencial del partido del elefante, en medio de su lanzamiento esbozó un discurso agresivo donde enumeró lo que calificó el “caos de la inmigración ilegal mexicana”.

Luego de estas declaraciones hubo una tormenta aguda de reacciones. Una serie de actores comentarista de TV, artistas y cantantes esgrimieron su rechazo ante los calificativos de Trump, hasta el mismo gobierno de México elevó una nota de protesta.

No obstante, cuando llegaron los primeros números de varias encuestadoras de los Estados Unidos, ubicaron al magnate detrás del ex gobernador de Florida e integrante de una de las familias políticas de mayor tradición en los EEUU, Jeb Bush.

Esto indica que las palabras de Trump si tuvieron un eco, más allá del escándalo de los latinos influyentes que residen o no en los Estados Unidos. El empresario norteamericano le habló a un sector tradicionalista de USA y éstos lo escucharon y lo empezaron a apoyar.

Además, el radicalismo de Trump ante la inmigración ilegal es una estrategia que busca diferenciarlo del representante republicano y también aspirante por la nominación, Marco Rubio, de origen latinoamericano y de Jeb Bush, quien a pesar de ser parte del abolengo político norteamericano, es casado con una mexicana inmigrante.

El empresario le está hablando a ese norteamericano que se siente aprisionado, minimizado, que añora los tiempos viejos de la hegemonía blanca en el quehacer público de los EEUU.

Mas él no está rechazando el apoyo de los latinos, por el contrario el aspirante del partido rojo lanza puentes a la comunidad latinoamericana residentes en los EEUU y precisa que “los latinos legales votarán por mí, porque mucho trabajan conmigo, los quiero y ellos me quieren”.

Esta campaña apenas está iniciando, aún faltan muchos detalles que concretar. Por su parte Hilary Clinton, la favorita de las precandidatos del bando Demócrata, busca fortalecer su apego a la comunidad latina atacando a Trump y a todos los republicanos.

Ahora bien, el otro caso que abordaremos es el discurso nacionalista de Nicolás Maduro alrededor de la agudización de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Guyana en torno al caso del Esequibo.

Hemos visto que el Jefe de Estado venezolano, emprendió una campaña mediática de nacionalismo centrada en la frase “El Esequibo es Venezuela” con lo cual el mandatario busca aglutinar a toda la sociedad, o a una parte de ella a su alrededor, empujado por una ola de patriotismo.

Desde Miraflores quieren repetir la exitosa táctica del “Dakazo”, evento pre-electoral que movió a la sociedad para apoyar a los candidatos del Gobierno, y a la menos efectiva campaña de “Obama deroga el decreto ya”, con relación a la firma de una resolución gringa que ponderaba a Venezuela como una amenaza.

Aunque la estrategia oficial está clara y la intención comunicacional es evidente, pareciera que los esfuerzos serán infructuosos, debido a que al inicio de la alternación de las relaciones bilaterales, por las decisiones unilaterales de Guyana, fueron repudiadas en una primera instancia por los dirigentes de la oposición, especialmente María Corina Machado.


Las críticas con relación a la pasividad del Gobierno venezolano sobre el tema del Esequibo, la tardanza del Ejecutivo para emitir una respuesta, y la carencia por más de 15 años de una política coherente sobre el tema, imposibilita al Gobierno y a Nicolás Maduro articular una política comunicacional efectiva. 

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