martes, 18 de agosto de 2015

Puesta de escena

Rincón del Gurú-. Si esta columna fuese dedicada al mundo culinario en este preciso momento hablaríamos de la presentación del plato, porque recordemos que los comensales se cautivan primero con los ojos y después por el paladar.

Si fuese un artículo destino al mundo de las tablas, dijéramos que para que una obra tenga “pagada” su ambientación, tanto de la vestimenta de los actores como de los equipos de utilería, debe ser precisa para sumergir al público en la trama que desarrollemos.

No obstante, este espacio no está delicado al mundo del arte de la cocina y tampoco a los asuntos artísticos, sino que está dedicada a temas políticos y comunicacionales.

Aunque existe diferencias entre el trabajo del paladar, los guiones y de lo político, también podemos encontrar algunos puntos en coincidencia y esta semana hablaremos de uno puntualmente: La puesta en escena.

Sí, la presentación del candidato es indispensable en la elaboración de la campaña.

Los que decimos a través de los medios de comunicación, las redes sociales y en la política propagandística tienen que estar, cual obra de teatro o representación artística, con elementos visuales que le den ambiente.

Al diseñar una estrategia de campaña pensamos en los colores de identificarán a nuestro candidato, en el logo de la campaña, en la música de los jingle y todo lo demás, y estos estos elementos deben responder al diseño de la estrategia político-comunicacional.

Si hablamos de una campaña alegre, dinámica, entretenida, se debería abandonar cualquier simbolismo oscuro, parco o serio, y a la inversa.

La escena debe siempre acompañar al candidato. Por ejemplo, la elaboración de la concentración, mitin o encuentro, debe estar enmarcado en la estrategia, se debe sobresaturar el ambiente de íconos de campaña que refuercen el mensaje del líder u orador.

La puesta en escena envuelve a los presentes de un acto. Los entusiasma, los recarga de información y los ayuda a asimilar los principios programáticos y las propuestas de nuestro candidato.

Si carecemos de una política  coherente en el aspecto político de seguro los elementos visuales de la campaña no surtirán efecto, si éstos no está acorde a una visión táctica de la campaña, pueden despertar la percepción errónea o una respuesta no deseada entre los electores. Debemos ser muy cuidadoso al trabajar con el simbolismo.

Por ejemplo, en las últimas elecciones presidenciales de Venezuela el actual presidente de la República, quien fue un candidato que inició con una amplia ventaja y decreció asombrosamente, empleó su bigote como elemento representativo, mientras su oponente reforzó la “gorra tricolor”, con los colores de la bandera, como ícono político.

Las actividades públicas de Adolf Hitler, durante el Tercer Reich, eran representaciones pulcras, bien cuidadas de la estrategia comunicacional,  llevadas adelante con tino: las esvásticas ondeaban altas, el símbolo del águila era imponente, los himnos se cantaban con precisión, y los grupos paramilitares marchaban en medio de un espectacular y sincrónico paso de la oca. Todo esto le daba una sensación de fuerza y “enamoraba” al auditorio.

Por eso nunca olvides prestar mucha atención a la puesta en escena de tu candidato, es una pieza fundamental en el camino hacia el triunfo.


¡Comunícate y hazlo bien!

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