Rincón del Gurú-.
Quisiera en las próximas líneas disertar
un poco con relación a lo que me he empeñado a calificar como el “fenómeno
anaranjado”.
Sí, en Venezuela, España
y Perú han nacido respectivos movimientos que han adoptado este color como seña
dentro de su estrategia de marketing político, y a pesar de algunas diferencias
ideológicas poseen ciertos parecidos que me gustaría resaltar en este artículo.
Las tres organizaciones
partidistas a la cual me refiero son Ciudadanos (España), Fuerza Popular (Perú)
y Voluntad Popular (Venezuela).
Las tres han utilizado
estrategias de refrescamiento político, han situado su discurso en sintonía con
los factores más juveniles, de aquí podemos rescatar el interés del uso del
color anaranjado que nos habla de dinamismos, juventud y vitalidad.
Con relación al caso de
Ciudadanos, dirigido por Albert Riviera, es una organización ambivalente desde
el punto de vista ideológico, por ejemplo ellos se autodefinen como: “liberal
en lo económico y socialdemócrata en lo social”.
Ciudadanos apuesta a la
política de la transversalidad para, como estrategia, captar apoyos de
electores de la izquierda como de la derecha. Un dirigente e intelectual
español, Manuel Milián, la califica como la centro-derecha a la francesa, es decir,
republicana y laica, alejada de los principios morales que inspiran los
movimientos demócratas cristianos.
Por su parte, Fuerza
Popular es el conglomerado político que desde el 2011, está aupando la
candidatura de Keiko Fujimori, la hija del expresidente peruano Alberto
Fujimori.
Este partido está
rescatando los valores políticos y el denominado legado de “el chino”
cuando estuvo en el Gobierno, a través de Keiko han intentado relanzar su
pensamiento político caracterizado por un visión liberal en muchos aspectos y
en una especie de “derecha de vela”, es decir, que toma la dirección que le
indique el viento.
En Venezuela, nació hace
unos años Voluntad Popular, el partido detrás del líder y hoy preso político,
Leopoldo López.
Usando las banderas
anaranjadas y una iconografía o elementos visuales muy semejantes al de Fuerza
Popular fujimorista, la organización venezolana llegó para cautivar a un enorme
sector de la clase media, sobre todo a los más jóvenes.
A diferencia de la
transversalidad de Ciudadanos en España, con su unión liberalismo-socialdemocracia,
y el derechismo flexible de Fuerza Popular, el venezolano Voluntad Popular se
declaró abiertamente como un partido socialdemócrata, abrazando como otras
agrupaciones la centro-izquierda.
Desde la óptica
comunicacional, las tres organizaciones están impulsando una estrategia fresca
de comunicaciones, discurso renovadores, con una retórica combativa y casi
revolucionaria (no en el aspecto ideológico) tratando de romper esquemas con
los “tradicional”.
Las tres agrupaciones
han captado un público joven, vendiendo el dinamismo y la fuerza como
características diferenciadoras con el resto de sus competidores, a tal punto
que en este momento Keiko Fujimori encabeza las encuestas rumbo a la primera
vuelta presidencial en el Perú, Ciudadanos arribó a un número importante de diputados
en el parlamento ibérico y Voluntad Popular es una de las principales fuerzas
políticas de la oposición venezolana.


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