lunes, 28 de marzo de 2016

Pensamiento y acción comunicacional

Rincón del Gurú-.  Así como la táctica comunicacional tanto en una campaña electoral, institucional, comercial o de marketing, debe desprenderse de la estrategia política y/o comercial, también debe obedecer a la claridad del pensamiento filosófico.

¿Si? Claro que sí. Si emprendemos una campaña comunicacional esta desee resaltar elementos estratégicos y también debe responder a los fundamentos filosóficos de nuestra identidad.

Por ejemplo. Un candidato de un partido socio-liberal en la estructuración de su discurso tiene vetado hablar de “pueblo”,  debe reemplazar este calificativo por “ciudadano”, esto obedece a los elementos filosóficos e ideológicos de sus creencias políticas.

Discurso creíble 

¡Sí! Existen elementos moldeables en la proyección de imagen de una organización política o líder político, no obstante cuando los mensajes emitidos no responden, primero al pensamiento real del dirigente o partido, y además, no coinciden con la percepción previa de los públicos, estaríamos zarpando en un barco sin timón, ancla, ni velas.

Cuando un partido socialdemócrata habla de potenciar el capital privado, y no barniza esta propuesta con elementos sociales, se desvirtúa la figura de la organización perdiendo credibilidad.

No sólo me refiero en estas líneas al efecto negativo del “ruido” entre discurso y creencias alrededor de las reacciones de los públicos externos, sino también en la repercusión en la base primaria o interna de la organización.

Si un candidato conservador, con una historia moralista en su carrera, abruptamente aparece defendiendo, por ejemplo, el matrimonio homosexual, perderá la simpatías de sus electores tradicionales y tal vez ni siquiera gane, más allá de un “te felicito”, nada entre los electores tradicionalmente liberales.

Hacer algo y decir otra cosa, aparentar una cosa y vociferar lo contrario son los elementos que allanan el camino a la pérdida de credibilidad, confianza, y espacio entre los electores y/o clientes.

La demagogica y criticada foto del Presidente Santos


Igual pasa con una organización comercial que promueva valores filosóficos de moralidad, decencia y honestidad, y a pesar de ello inspirado por inclinaciones pasajeras del mercado inicie una campaña de marketing que contradiga sus principios fundamentales. Simplemente perderá clientes.

Tanto en el campo de la comunicación política, como en las comunicaciones organizacionales y de marketing los mensajes emitidos deben tener ilación con los valores intrínsecos de cada partido, líder u organización comercial.

Los asesores de comunicaciones pueden alterar los elementos de la percepción mas no deben cambiar la realidad por una ficción total.

Un  buen consultor comunicacional trabajará con los factores reales de la personalidad del líder y moldeará las inclinaciones sociales de los integrantes que conforman la organización política o comercial.

Adaptará las comunicaciones al basamento filosófico de la empresa, resaltando sus objetivos, visión, misión y valores organizacionales.

Un consultor comunicacional no creará, sino que mejorará las condiciones de comunicaciones de sus asesorados y en este proyecto sí elaborará o fabricará un candidato ganador, un partido con  opción a gobierno o una empresa líder en su ramo.

¡Comunícate y hazlo bien!


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