Rincón del Gurú-.
Así como la táctica comunicacional tanto
en una campaña electoral, institucional, comercial o de marketing, debe
desprenderse de la estrategia política y/o comercial, también debe obedecer a
la claridad del pensamiento filosófico.
¿Si? Claro que sí. Si
emprendemos una campaña comunicacional esta desee resaltar elementos
estratégicos y también debe responder a los fundamentos filosóficos de nuestra
identidad.
Por ejemplo. Un
candidato de un partido socio-liberal en la estructuración de su discurso tiene
vetado hablar de “pueblo”, debe
reemplazar este calificativo por “ciudadano”, esto obedece a los elementos
filosóficos e ideológicos de sus creencias políticas.
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| Discurso creíble |
¡Sí! Existen elementos
moldeables en la proyección de imagen de una organización política o líder
político, no obstante cuando los mensajes emitidos no responden, primero al
pensamiento real del dirigente o partido, y además, no coinciden con la
percepción previa de los públicos, estaríamos zarpando en un barco sin timón,
ancla, ni velas.
Cuando un partido
socialdemócrata habla de potenciar el capital privado, y no barniza esta
propuesta con elementos sociales, se desvirtúa la figura de la organización
perdiendo credibilidad.
No sólo me refiero en
estas líneas al efecto negativo del “ruido” entre discurso y creencias
alrededor de las reacciones de los públicos externos, sino también en la
repercusión en la base primaria o interna de la organización.
Si un candidato
conservador, con una historia moralista en su carrera, abruptamente aparece
defendiendo, por ejemplo, el matrimonio homosexual, perderá la simpatías de sus
electores tradicionales y tal vez ni siquiera gane, más allá de un “te felicito”,
nada entre los electores tradicionalmente liberales.
Hacer algo y decir otra
cosa, aparentar una cosa y vociferar lo contrario son los elementos que allanan
el camino a la pérdida de credibilidad, confianza, y espacio entre los
electores y/o clientes.
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| La demagogica y criticada foto del Presidente Santos |
Igual pasa con una organización
comercial que promueva valores filosóficos de moralidad, decencia y honestidad,
y a pesar de ello inspirado por inclinaciones pasajeras del mercado inicie una
campaña de marketing que contradiga sus principios fundamentales. Simplemente
perderá clientes.
Tanto en el campo de la
comunicación política, como en las comunicaciones organizacionales y de
marketing los mensajes emitidos deben tener ilación con los valores intrínsecos
de cada partido, líder u organización comercial.
Los asesores de
comunicaciones pueden alterar los elementos de la percepción mas no deben
cambiar la realidad por una ficción total.
Un buen consultor comunicacional trabajará con
los factores reales de la personalidad del líder y moldeará las inclinaciones
sociales de los integrantes que conforman la organización política o comercial.
Adaptará las
comunicaciones al basamento filosófico de la empresa, resaltando sus objetivos,
visión, misión y valores organizacionales.
Un consultor comunicacional
no creará, sino que mejorará las condiciones de comunicaciones de sus
asesorados y en este proyecto sí elaborará o fabricará un candidato ganador, un
partido con opción a gobierno o una
empresa líder en su ramo.
¡Comunícate y hazlo
bien!


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