martes, 28 de junio de 2016

Periodismo

Rincón del Gurú-.  Hablar de la labor del periodista, es un tema extenso, agudo y muy variado.

La responsabilidad del periodista, su deber moral y ético, las consecuencias sociales y políticas de su labor y el deber de informar bajo unos parámetros indicados por la deontología profesional, son algunas de las expresiones o aristas que siempre son abordadas.

No obstante, quisiera en esta oportunidad tocar otro aspecto del quehacer de los comunicadores sociales.

Primeramente, abordaremos el término “objetividad”.

Sí, la objetividad tan cacareada en el mundo del periodismo, es “un tenue reflejo en el lago que hasta una hoja seca lo puede difuminar”. La objetividad es débil y en ocasiones sin sentido.

En lo personal rechazo el uso del vocablo objetividad para tratar de explicar o hacer referencia a la imparcialidad.

Un comunicador o periodista, es y debe ser imparcial. Tiene que transmitir fielmente los diferentes aspectos que encierra un hecho noticioso, debe consultar y hacerse eco de las diferentes expresiones y opiniones de las diversas fuentes.

Escribir la verdad
Hasta aquí todo perfecto. Ahora, sí viene lo bueno.

El periodista, es un ser humano, sí el periodista siente y padece, el periodista se lamenta, llora, ríe, se emociona, se entristece, celebra los éxitos y se amaga frente a las derrotas. En pocas palabras el periodista vive, y por lo consiguiente, como el resto de los seres vivos, es plenamente subjetivo.

Sus percepciones, sus emociones, sus expresiones psicológica se harán evidentes en su deseo de informar, incluso sus preferencias, inclinaciones y hasta el  estado de ánimo.

¿Entonces? Como pedirle a un ser subjetivo que sea objetivo. El redactor de un periódico, revista, televisora o estación de radio es un ser humano, y como tal posee características que lo diferencia de una máquina.

Si deseamos plena y completa objetividad, en ese caso deben ser las máquinas las que efectúe el periodismo, de lo contrario siempre existirá el subjetivismo humano expresándose en el quehacer de ésta, como de cualquier otra profesión.



Cuando un editor o jefe de redacción decide que va en primera página, o cuando un reportero evalúa y jerarquiza una información determinando con qué titulará la nota, colocará en sumario y antetítulo, en ese momento actúa la subjetividad de la labor periodística.

Otro de los puntos que debemos abordar es la acción de los “no periodistas”.

Siempre he sido un duro crítico de los seudo-periodistas. De aquellos que irresponsablemente toman un micrófono y se creen profesionales del periodismo.

Frente a ellos, el gremio de comunicadores sociales tiene que salir para detener la creciente prostitución de nuestra profesión.

Un comunicador social no puede ser cualquiera. No puede permitirse que alguien que pueda pagar un espacio en radio o televisión se crea con los mismos derechos que aquellos que se han formado académicamente para el buen ejercicio de una profesión tan noble.

Por último, también quisiera hacer referencia a la figura del periodista como investigador.

Sabemos que el día a día en ocasiones cercena el derecho y la capacidad para la creación, pero el buen periodista de calle tiene  que tener la visión clara y la mente despierta para hacer uno de los más grandiosos trabajos del periodismo libre: La Investigación.


¡Comunícate y hazlo bien!

No hay comentarios:

Publicar un comentario