Rincón del Gurú-.
Es lógico que empecemos con esta
pregunta ¿Qué es el cognitivismo? Bueno, el cognitivismo es una corriente dentro
de la psicología que se centra en el estudio de la cognición, es decir, en los procesos de la mente relacionados con
el conocimiento.
Lo anterior se puede
simplificar al precisar que la psicología cognitiva analiza todos los
mecanismos que llevan a la elaboración del conocimiento, entiéndase: cultura,
aprendizaje, sensaciones, y más.
Si entendemos que la construcción
del conocimiento está conformado por varias acciones complejas, como almacenar,
reconocer, comprender, organizar y utilizar la información que se recibe a través
de los sentidos, ya podemos ir definiendo su relación con la comunicación
política.
Si el cognitivismo busca
conocer el cómo las personas asimilan la
realidad en la que viven, a partir de la transformación de la información
sensorial, podemos aplicar esta técnica en nuestra estrategia de comunicación
en las campañas electorales.
En la visión del cognitivismo
el conocimiento es funcional. En esta corriente
se estudia la reacción de un sujeto ante un acontecimiento que ya ha sido
procesado en su mente.
El cognitivismo plantea
la posición de un sujeto ante un conocimiento previo y su posibilidad de anticiparse con mayor facilidad a lo que puede
suceder en el futuro inmediato.
Los conocimientos ayudan
a que las personas puedan desarrollar planes y fijarse metas, minimizando las
probabilidades de experimentar una consecuencia negativa. La conducta de los
seres humanos se ajusta a lo cognitivo y a las expectativas de lo conocido.
¿Y al final qué relación
existe entre el cognitivismo y la comunicación política?
Si durante la campaña
política incidimos correctamente en el proceso de “aprendizaje” de los
electores, entonces podemos repercutir en su visión integral del conocimiento
sobre el candidato, las propuestas de éste y el escenario político.
Sí, el elector tendrá un
conocimiento anterior porque para la gran mayoría no será la primera vez que
voten y que lo hagan por un partido, a un cargo puntual o por un candidato
específico, he aquí donde surge la unión entre comunicación y psicología.
Aplicando las tácticas
comunicacionales más adecuadas y desarrollando acciones cognitivas podemos
recrear nuevas preconcepciones en la mente de nuestros públicos electorales, logrado
así que éste conozca, acepte, comprenda y apoye nuestras propuestas o mensajes.
El cognitivismo aparece
como una evolución de la psicología conductista, ya que intenta explicar la
conducta a partir de los procesos mentales, en cambio los conductistas se
basaban en la asociación entre estímulos y respuestas.
Los psicólogos
cognitivos, por lo tanto, resaltan que, según la forma en que la persona
procesa la información y entiende el mundo que la rodea, desarrolla un
determinado tipo de conducta.
En ambos casos, el
proceso aplicado a la campaña permitirá que los electores moldeen sus
conductas, aceptando como correctas aquellas más parecidas al mensaje o la
actitud del líder.
Es decir, en este
aspecto el dirigente o candidato no aparenta ser como los electores, como sería
un proceso típico de adaptación comunicacional, sino que son éstos los que
empezarán a adoptar las posiciones, ideas y mentalidad del líder.
Como ha ocurrido en
Venezuela, durante casi 16 años de Hugo Chávez como presidente y prácticamente por
22 años que estuvo en la palestra política nacional, proyectó un comportamiento
social, un neo-lenguaje y una visión política que fue “comprada” por la mayoría
de los venezolanos.
¡Comunícate y hazlo
bien!
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