Rincón del Gurú-.
Ustedes se imaginan al Libertador Simón
Bolívar en plena Campaña Admirable tomándose un selfie en la frontera
entre Cundinamarca y Venezuela y tuiteando algo así:
En marcha hacia mi
terruño, mi amada Venezuela. ¡Temblad realistas! #PaVenezuelaMeVoy
¡Sí! Sería algo irreal.
O al gran libertador de
América filmando un video y anunciando el decreto de “Guerra a Muerte”
en su canal Youtube o en su página de Facebook.
Y para buscarlos en
Youtube, se debería colocar las palabras: #Bolivar #GuerraAMuerte
#MuerteALosEspañoles
Otro escenario digno de
pensarlo es la “guerra” entres troll, spam y ciberactivistas, del bando
patriota contra los realistas.
Ver en nuestra
imaginación al General José Antonio Páez posteando en Facebook sus videos
bailando joropo al pie del arpa en los llanos apureños; imaginarse al general
José Antonio Anzoátegui tuiteando consejos militares y como el ejército
patriota debe llevar el uniforme.
Es inverosímil pensar en
nuestros libertadores develando sus estrategias militares y políticas a través
de las Redes Sociales. Un Bolívar publicando en una cuenta verificada llamada
@GeneralBolívar los pasos hechos y por hacer próximamente.
También es una
imposibilidad dibujar en nuestra mente la imagen de un Bolívar haciendo “History”
en Instagram o de dándole “Like” a las publicaciones de José de San
Martín que acaba de publicar el resultado de una batalla en las latitudes del sur
del continente.
Y, ustedes se
preguntarán a qué viene este ejercicio de imaginación de un Simón Bolívar con
su Smartphone tomando fotos y escribiendo breves decretos de 140 caracteres.
Actualmente los
políticos hacen un mal empleo de las Redes Sociales, sobre todos aquellos que
no están debidamente asesorados.
Publican en sus cuentas
lo que van hacer y cómo lo van hacer. Develan muchos de sus pensamientos
estratégicos que deberían estar bien guardados en la caja fuerte de su cerebro.
Las Redes Sociales son
adictivas, y el político no puede ser presa de este vicios que es “publicar,
por publicar”.
Un líder y además
candidato debe sopesar muy bien qué publicar, cuándo hacerlo y por qué hacerlo.
Así como sería
inconcebible un Simón Bolívar publicando en Twitter sobre el frío que está
pasando en el “Paso de los Andes”, rumbo a Bogotá. También es irrisorio
ver a dirigentes políticos que le dicen a sus contrarios cuáles serán sus
próximos pasos.
Todas las aplicaciones
digitales son parte del escenario de combate. Allí, en las Redes Sociales se
libra una batalla por la mente de los electores.
La presentación del
candidato, sus mensajes, sus posiciones políticas, sus propuestas, todo debe
responder a la intencionalidad de llegar a su público objetivo.
Cuando generamos
contenido en las aplicaciones sociales lo hacemos siguiendo una estratégica y
como parte de las tácticas de acción política, de no ser así entonces estamos
allanando el camino a nuestra destrucción, de nuestra derrota.
Bolívar con Twitter hubiese
sido un influenciador en las redes, y hubiera aplicado su aguda mente militar y
política para perfilar su imagen pública y para lograr sus intereses, así como
en su época empleó la imprenta y el rumor para acrecentar su fama.
¡Comunícate y hazlo bien!
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