lunes, 6 de marzo de 2017

¿Fin del correísmo?

Rincón del Gurú-.  Abordaremos en esta semana el tema de la segunda vuelta electoral en Ecuador, y analizaremos comunicacionalmente los aspectos mediante el cual creemos que el llamado “correísmo”, la versión ecuatoriana del Socialismo del Siglo XXI, está llegando a su fin.

Luego de los comicios en Ecuador donde el candidato de Rafael Correa, Lenín Moreno, sumó el 39,33% de los votos, obteniendo 11% de ventaja sobre el segundo, tenemos que analizar lo que sucedió y lo que posiblemente suceda en el devenir comicial de aquella nación.

A pesar de la alta votación de Moreno, éste no logró superar el 40% de las papeletas necesarias para evitar el balotaje y ahora tendrá que medirse con la unión  de todos los que rechazan el modelo de Rafael Correa inspirado, en cierta medida, en el sistema implementado por Hugo Chávez en Venezuela.

Lo primero que tenemos que sopesar, en las elecciones anteriores Rafael Correa capitalizó en primera vuelta más del 50% de los votos de los ecuatorianos, siendo electo presidente de una sólo vez.

Años después, sigue punteando la elección no con la mayoría de los connacionales sino siendo la primera minoría del país.

Otro aspecto que tenemos que analizar en la reciente elección es que el correísmo se midió frente a una oposición fragmentada.

Ahora, en el “repechaje” electoral el abanderado de Correa tendrá que vérselas con la cohesión de las fuerzas opositoras al régimen, es decir la “cosa se puso fea”, como decimos en mi pueblo.

Comunicacionalmente Lenín Moreno, el candidato de Alianza País,  lleva consigo la carga de todo lo malo que ha representado Rafael Correa, él lleva encima de su silla de ruedas el peso de los errores de su antecesor y líder.

La construcción de su mensaje de campaña que trató de unir continuidad y cambio a la misma vez, para despojarse de lo malo de Correa y quedarse sólo con el aspecto positivo, no le servirá de mucho en una segunda vuelta donde están concentrados todos los “enemigos” políticos del correísmo.

Además, Lenín Moreno más allá de sus capacidades personales no posee el talante duro y firme para convertirse en un líder aglutinador de sectores políticos y sociales, por ende, él y su equipo han optado por convertir al aspirante en un factor de convergencia de pequeños nichos de mercado.

Por obvias razones, los discapacitados se sienten representados por él, es un ícono de superación y lucha, y así otros sectores sociales como los defensores de los animales, los ecologistas y los sectores populares.

Por el otro lado, el candidato de la oposición, Guillermo Lasso, tendrá que abrir las alamedas para que todos aquellos que deseen un cambio voten masivamente en la segunda vuelta.

Su discurso de amplitud, concordia y cambio tienen que adaptar aspectos aún más plurales para que liberales, socialdemócratas y socialcristianos, se motiven a participar en el repechaje comicial.

Uno de los factores que juegan en contra del aspirante de la alianza CREO-SUMA es su condición de banquero, debido a que históricamente los ecuatorianos han mirado con recelo a los representantes de la banca, e inclusive los han acusado de todos los males de la nación andina.


No obstante, Lasso tiene la gran opción de desplazar del poder al correísmo, siempre y cuando enfoque su campaña en un llamado a la participación y estructurando un discurso que recuerde lo “malo” de Rafael Correa y lo que significaría Lenín Moreno al frente del gobierno de ese país. 

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