Rincón del Gurú-. Cuando
empezó la justa dentro del Partido Republicano en los Estados Unidos para
seleccionar al nominado de esa tolda, mis análisis siempre fueron en favor de
la candidatura de Donald Trump. Mis pronósticos, gracias a Dios acertados,
fueron duramente criticados en aquel momento.
El hecho de decir que la derecha ganara
unas elecciones, le produce urticaria a la izquierda. Y esto, aunque la
reflexión se haga desde un punto de vista académico y comunicacional.
Por encima de esto, me atreveré a
ser otro análisis temerario.
Así como afirmé que Trump ganaría
las elecciones en EEUU y así como profeticé la victoria del No en el plebiscito
colombiano, por lo cual fui igualmente vilipendiado, y pronostiqué la victoria
de Iván Duque en Colombia, y la victoria de Guillermo Lasso (quien oficialmente
no obtuvo la victoria por un estrecho margen, aunque aún tengo mis dudas de ese
resultado) en Ecuador, ahora haré lo propio en torno a Jair Bolsonaro.
Pero, ¿Quién es Bolsonaro? Es un
excapitán del ejército brasileño que se viene desempeñando como diputado desde
1990. Aunque era poco conocido, tras el juicio a Dilma Rousseff se fue ganando
un espacio importante.
Su discurso gira alrededor de
reivindicar las dictaduras militares de Brasil, además se enfoca en el
nacionalismo y en la defensa de la ciudadanía en un firme discurso de
seguridad.
Bolsonaro es acusado de fascista,
misógino, racista y demás improperios más. No obstante, se ubica muy bien en su
intención de votos; solo es superado por el expresidente Lula Da Silva quien no
puede ser candidato a la primera magistratura del Brasil.
La extrema derecha brasileña
tiene grandes posibilidades de obtener el poder. ¿La razón? Sencillo, es
antisistema.
La izquierda en América Latina
siempre fue el paladín de la lucha contra el statu quo, sin embargo desde
entrado el siglo XXI la izquierda se transformó en el sistema mismo.
En lo que va de siglo, los
socialistas han gobernado el continente: Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador,
Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile, en la mayoría de las naciones se han alzado
los líderes rojos; esto los mutó en parte de la esencia misma del poder.
El debate latinoamericano público
se centró entre la viaje dupla socialdemocracia, socialcristianismo unidos en
contra de los socialistas. Esto engendró un nuevo sistema de poder.
En medio de este escenario la
extrema derecha hace su aparición como el “rompe sistema”. Disrupción política
que despierta hacia sus líderes simpatías automáticas.
Así como la extrema derecha
gobierna en Italia y avanza en Alemania y Austria, hace lo propio en América
Latina a través de Brasil. El mensaje de regresar a tiempos mejores, de
nacionalismos, de “hacer cada país grande otra vez”, parafraseando el lema de
Donald Trump, es un gancho para millones de votantes en todas partes del mundo.
¿Habrá una proliferación de
líderes de derecha extrema en el continente? Tal vez sí, porque ya hemos visto
que el “empresarialismo” (término propio) sigue posicionándose en casos como
Mauricio Macri, Guillermo Lasso, el breve Pedro Pablo Kuczynski, Sebastián
Piñera, sin dejar de mencionar a los exmandatarios Horacio Cartés, Vicente Fox
y Ricardo Martinelli.
¡Comunícate y hazlo bien!
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