Rincón del Gurú-. Les ha
pasado que se identifican con un personaje de un libro, película o serie de
televisión.
Les ha ocurrido que dentro de la
diversidad de grupos o personas de una historia nos atrae uno más que otro, e
inclusive imaginamos que somos parte de un sector de esa sociedad imaginaria.
En internet encontramos miles de
test que identifican a los usuarios con alguna de las Casas de Hogwarts (en el universo de Harry Potter). ¿A cuál
casas perteneces: Slytherin, Gryffindor, Hufflepuff o Ravenclaw? Suele ser la
interrogante que se formula.
O para aquellos que son más
afines a Games Of Thrones, la pregunta aunque es idéntica posee opciones
diferentes: Lannister, Stark, Tyrel, Arryn, Baratheon, Targaryen Tully, Martel,
entre muchas más.
Sin embargo, ¿nos preguntamos la
razón de esto? ¿Por qué motivo preferimos a Dumbledore o Gandalf? Sencillo, porque nos identificamos
con los valores, pensamientos y visión del mundo que cada uno de ellos
comunica.
Sí, cuando estamos identificados
con una historia: Star Wars o Los Juegos del Hambre, significa que nos atrajo
el mensaje que está implícito en las tramas, nos absorbe lo parecido de la
historia con nosotros mismos, o tal vez, el imán sea que los mensajes
difundidos tienen relación con aquello que deseamos o anhelamos que ocurra en
nuestras vidas.
Y justamente así ocurre con las
marcas. Cuando construimos la historia de nuestra organización, asociada a
determinados valores, con una misión y visión clara, podemos generar esta
empatía con nuestros clientes.
Y así, sólo así, podremos iniciar
una relación fructífera camino hacia la fidelización con la marca.
¿O es que Harry Potter, Star
Wars, el Señor de los Anillos o GOT, no se han convertido en marcas propias?
Preguntémosle a Disney o a la HBO.
Ellos son marcas porque
muchísimas personas, entre sus consumidores, se sienten “enamorados” por sus
mensajes, por aquello que comunican en cada una de sus páginas o capítulos.
Nuestras marcas deben crear ese
sentimiento de relación y de identificación para poder conquistar los
“corazones” y/o sus mentes de los clientes.
Si nos sabemos comunicar podemos
lograr que un cliente se sienta tan identificado con nuestros servicios o
productos, como están los “Iloves”, es decir, los fans de los productos de Apple.
Ya que éstos, se perciben a sí mismos como exclusivos, por solo usar los
productos de esta marca.
¿Por qué un cliente toma un café
en Starbucks y no en cualquier otra cafetería? ¿Por qué motivo tomamos Pepsi y
no Coca Cola? Sencillamente la identificación de la marca con el cliente ha
sido exitosa con nosotros como consumidores.
¿Cuéntanos tu historia? ¿Háblanos
de tu experiencia? Crea una relación con aquellas personas que quieres que sean
tus clientes. Háblale a tu público ideal, en los términos que ellos quieren oír
y en la forma que le sea más fácil de entender.
El marketing no se trata
simplemente de vender, sino que se trata de comunicarnos y de generar una
relación permanente, y para ello debemos crear una identidad de marca.
¡Comunícate y hazlo bien!
No hay comentarios:
Publicar un comentario