Rincón del Gurú-. Se
acercan las elecciones a medio término en los Estados Unidos de Norteamérica.
Una ocasión para medir cómo va la relación del presidente de turno con la
población llana del titán del norte.
Desde el punto de vista
comunicacional, Donald Trump está actuando bajo
la estrategia acertada. Se mantiene como el centro del debate público,
avanza en contra de los “enemigos externos”, mantiene sus posiciones firmes, y envía
el mensaje correcto a sus seguidores: “lo prometo y lo cumplo”.
Inclusive la caravana de emigrantes
centroamericanos que se dirigen hacia Estados Unidos de Norteamérica, fue el
escenario propicio para que Trump elevara nuevamente las banderas del peligro
de la emigración ilegal, y cómo ésta afecta la calidad y estilo de vida de los
norteamericanos de a pie.
Trump se presenta como un
salvador, y como un político diferente que sí ha cumplido con su palabra. Lo
cual lo diferencia a su antecesor demócrata Barack Obama, quien a pesar de
despertar muchas simpatías a su alrededor, al final pareció que no pudo
satisfacer sus compromisos con el electorado estadounidense.
Para los venideros comicios en
los Estados Unidos, todos se juegan su futuro inmediato.
Por un lado, Donald Trump debe
reforzarse como el único republicano capaz de mantener el poder y derrotar a
los liberales (izquierda gringa), en cambio los del Partido Demócrata deben
levantar el ánimo de sus alicaídos seguidores.
Debemos dejar en claro que una
cosa es la minoría ruidosa que se queja de todo lo que hace Trump y el Partido
Republicano, y otra muy distinta es la verdadera opinión pública en el norte.
En ésta última los demócratas están derrotados y como en pocas ocasiones lo fueron.
Frente a esta situación, además
del hecho que no está emergiendo nadie en el partido del asno que tome las
riendas y el liderazgo de la organización, se puede prever con suma claridad
una derrota para los demócratas.
Otro factor negativo para ellos,
es que Bernie Sanders, el más “revolucionario” de los demócratas sea el único
que esté saliendo a la palestra como líder de la oposición a Trump.
¿Fácil? No creo que será una
victoria totalmente fácil para los republicanos, no obstante es más sencillo esperar
un triunfo del partido del elefante que uno de la organización que parió a
expresidentes como Obama, Clinton y Carter.
Donald Trump se ha sabido
comunicar, ha mantenido con esperanza al voto hispano “no mexicano” de los
Estados Unidos, ha preservado casi intacta su base de apoyo de hombres blancos,
protestantes y de clase popular y media. Porque, de algo debemos estar claros,
Trump es el presidente de los obreros blancos, de la masa trabajadora.
Si los demócratas no logran una
irrupción en el esquema comunicacional y político de los EEUU, tendrán la
derrota plenamente cantada. Y, si Trump materializa una victoria importante en
las elecciones de medio término estará a un paso más cerca de la reelección.
En conclusión, Trump y los
republicanos tienen algo que comunicar, los demócratas solo declaran, pero no
dicen nada concreto.
¡Comunícate y hazlo bien!
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