Rincón del Gurú-. A
continuación vamos a realizar un rápido análisis comunicacional de los sucesos
acaecidos antes, durante y después del 23 de febrero. Veamos pues.
Durante ese día, Nicolás Maduro
cometió un grave error en comunicación política: Le dio una justificación a sus
rivales dentro y fuera del país.
Con la quema de las gandolas
repletas de comida y medicinas certificó que es un tirano. Además, al violar
una normativa internacional generó la matriz de la cual pudiesen basarse las
próximas acciones de los EEUU y demás enemigos políticos de Maduro, en el campo
internacional.
Cuando calcinó los medicamentos,
cerró cualquier salida que no involucre su propia perdición.
Además, la guerra campal que se
vive en Santa Elena de Uairén, y la muerte de varios indígenas de la etnia
Pemón, es otro revés político y comunicacional para Maduro.
La agresión en contra de los
aborígenes es otro delito más y empeora la imagen de Maduro en el exterior.
Inclusive, deja sin argumentos a
sus defensores como es el caso de Evo Morales, quien no podrá salir a salvar a
Maduro sin perjudicar su propio discurso indigenista, y si lo hace su raquítica
imagen dentro de Bolivia se vería aún más afectada de lo que ya está.
La imagen de soldados abandonando
las armas y huyendo a Colombia. La imagen de dos generales acudiendo a la
frontera y poniéndose a la orden a Juan Guaidó, reconociéndolo como su
Comandante en Jefe, todo esto demuestra
la debilidad de Maduro y denota que existe, por lo menos, una fisura en la tan
cacareada unidad militar en torno a Maduro.
Si a esto le agregamos, los
rumores de Guardias Nacionales encadenados en la frontera para que no
desertaran; y la visión de los presidentes de varios Latinoamérica apoyando a
Guaidó, quedaría demostrado que la derrota de Maduro fue total.
No obstante, el régimen canta su
victoria. ¿La razón? La ayuda humanitaria no entró, a pesar que no dicen que
fue incinerada por ellos. Aseguran que la oposición fue derrotada y que quienes
desertaron del ejército son unos cobardes y traidores.
Desde Miraflores se sienten
poderosos, al ver que no hubo, hasta la fecha, una reacción más fuerte por
parte de Colombia, Brasil y de los Estados Unidos. Y dicen, con su lenguaje
destemplado, que el bloqueo de un buque, que zarpó de Puerto Rico cargado de
300 toneladas de ayuda humanitaria, fue una evidencia que la Armada venezolana
está comprometida con la “revolución”.
¿Quién perdió más? ¿Quién perdió
menos? Maduro sale de la jornada del 23 de febrero como un radical dictador,
violador de los Derechos Humanos y con más prontuario en su haber, sale con una
lista de indígenas asesinados, y con una agresión a la ayuda humanitaria, que
de por sí es un delito internacional.
Guaidó, por su parte, se fortalece
como el representante de Venezuela ante la mayoría de las naciones del
continente, y ahora posee argumentos de hecho para seguir adelante.
Si para Maduro fue un éxito que
la Ayuda Humanitaria no entrara al país, para Guaidó ha sido un éxito
comunicacional, político y estratégico todos los errores que cometió Maduro,
porque éstos lo avalan para seguir llamándose presidente interino de Venezuela.
¡Comunícate y hazlo bien!
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