lunes, 25 de febrero de 2019

Análisis comunicación: 23F


Rincón del Gurú-. A continuación vamos a realizar un rápido análisis comunicacional de los sucesos acaecidos antes, durante y después del 23 de febrero. Veamos pues.

Durante ese día, Nicolás Maduro cometió un grave error en comunicación política: Le dio una justificación a sus rivales dentro y fuera del país.

Con la quema de las gandolas repletas de comida y medicinas certificó que es un tirano. Además, al violar una normativa internacional generó la matriz de la cual pudiesen basarse las próximas acciones de los EEUU y demás enemigos políticos de Maduro, en el campo internacional.

Cuando calcinó los medicamentos, cerró cualquier salida que no involucre su propia perdición.

Además, la guerra campal que se vive en Santa Elena de Uairén, y la muerte de varios indígenas de la etnia Pemón, es otro revés político y comunicacional para Maduro.

La agresión en contra de los aborígenes es otro delito más y empeora la imagen de Maduro en el exterior.

Inclusive, deja sin argumentos a sus defensores como es el caso de Evo Morales, quien no podrá salir a salvar a Maduro sin perjudicar su propio discurso indigenista, y si lo hace su raquítica imagen dentro de Bolivia se vería aún más afectada de lo que ya está.

La imagen de soldados abandonando las armas y huyendo a Colombia. La imagen de dos generales acudiendo a la frontera y poniéndose a la orden a Juan Guaidó, reconociéndolo como su Comandante en Jefe,  todo esto demuestra la debilidad de Maduro y denota que existe, por lo menos, una fisura en la tan cacareada unidad militar en torno a Maduro.

Si a esto le agregamos, los rumores de Guardias Nacionales encadenados en la frontera para que no desertaran; y la visión de los presidentes de varios Latinoamérica apoyando a Guaidó, quedaría demostrado que la derrota de Maduro fue total.

No obstante, el régimen canta su victoria. ¿La razón? La ayuda humanitaria no entró, a pesar que no dicen que fue incinerada por ellos. Aseguran que la oposición fue derrotada y que quienes desertaron del ejército son unos cobardes y traidores.

Desde Miraflores se sienten poderosos, al ver que no hubo, hasta la fecha, una reacción más fuerte por parte de Colombia, Brasil y de los Estados Unidos. Y dicen, con su lenguaje destemplado, que el bloqueo de un buque, que zarpó de Puerto Rico cargado de 300 toneladas de ayuda humanitaria, fue una evidencia que la Armada venezolana está comprometida con la “revolución”.

¿Quién perdió más? ¿Quién perdió menos? Maduro sale de la jornada del 23 de febrero como un radical dictador, violador de los Derechos Humanos y con más prontuario en su haber, sale con una lista de indígenas asesinados, y con una agresión a la ayuda humanitaria, que de por sí es un delito internacional.

Guaidó, por su parte, se fortalece como el representante de Venezuela ante la mayoría de las naciones del continente, y ahora posee argumentos de hecho para seguir adelante.

Si para Maduro fue un éxito que la Ayuda Humanitaria no entrara al país, para Guaidó ha sido un éxito comunicacional, político y estratégico todos los errores que cometió Maduro, porque éstos lo avalan para seguir llamándose presidente interino de Venezuela.

¡Comunícate y hazlo bien!


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