Rincón del Gurú-. Guaidó
es un fenómeno político y comunicacional muy interesante. Por ello vamos a
analizarlos en las siguientes líneas.
El presidente de la Asamblea
Nacional de Venezuela, y quien se proclamó como presidente del país, es un
joven dirigente político que ha logrado unir a la oposición a su alrededor y
creado una imagen brillante para el momento que vive la nación.
Es un millennials que habla como
sus contemporáneos, y lo más importante actúa como ellos, ganándose su respaldo
y movilizándolos activamente a su favor.
A la par de manejar una imagen
presidencial, siempre luciendo traje y corbata, el diputado convertido en
presidente interino se comporta como lo que es, un joven.
Se toma selfies con una
muchedumbre. Se estaciona de improviso en un puente y saluda a los marchantes
que pasan justamente debajo de él. Graba un video al lado de su joven esposa,
llamando a los voluntarios para la Ayuda Humanitaria con el propósito de saludarlos
y agradecerles su apoyo.
Tiene una familia constituida,
una madre que lo apoya, y un padre que tuvo que emigrar para ayudar a su
familia desde el exterior. Todo esto genera empatía con millones de venezolanos
dentro y fuera del país.
Guaidó, con un estilo parecido a
lo que fue el liderazgo del expresidente demócrata de los EEUU, Barack Obama,
revoluciona las plataformas digitales, se conecta con los más jóvenes y
refresca la visión y el concepto que poseen los mayores del mundo de la política.
El perfil Guaidó es fresco,
dinámico y alegre. Características que mejoran sus deficiencias en el manejo de
la palabra hablada, y a tal punto que sus fallas son justificadas e incluso
ignoradas por sus copartidarios.
Con expresiones como “es directo
y justo” sus seguidores califican las intervenciones en escenarios públicos de
Guaidó. En cambio, en entrevistas y conversaciones se ha presentado más ágil,
cuidadoso, y eficiente con lo cual refuerza su mensaje y el perfil que quiere
vender.
Además, dentro de su perfil se
puede resaltar que es un personaje con un buen Storytelling. Sí, su participación en las
protestas del 2007, las agresiones que sufrió en aquellos días, su relación con
Leopoldo López, aunado con su historia personal que inicia con unos orígenes muy
humildes, pasando por un relato de superación personal y profesional, lo
convierten en una imagen deseable y plausible.
Guaidó pareciera ser lo que
Venezuela necesitaba: En político no acartonado, pero sin llegar a la imagen
anárquica de la izquierda; un joven con el suficiente pasado para tener una
historia positiva, y un líder inesperado que no posee máculas ni odios
internos.
Su perfil es justamente lo
contrario a lo que encarna Nicolás Maduro, quien es torpe, carente de empatía,
poco convincente y sin atributos de inteligencia que resaltar.
Frente a esto, Guaidó se presenta
como la esperanza; lo que proyecta es jovialidad e ilusión.
Desde la perspectiva
comunicacional tiene la ocasión y las características para ser un gran líder,
sin embargo ¿tomará las decisiones políticas para hacerlo? Ya veremos, la
historia está en plena ejecución.
¡Comunícate y hazlo bien!
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