lunes, 10 de junio de 2019

Grupos Whatsaap: ¡Peligro!

Por José Dionisio Solórzano

Rincón del Gurú-. He estado y estoy en varios Grupos Whatsaap, en muchos de los cuales me mantengo en silencio simplemente analizando los mensajes que se transmiten, los comentarios que se emiten y las reflexiones que se esbozan a diestra y siniestra.

En muchos casos, los Grupos en esta aplicación están destinados a un fin determinado: Compra-Venta, Trabajo, Información, y otros que se abren como una especie de foros de discusión política, social, comunitaria, vecinal e inclusive de carácter académico.

El principio base de esta herramienta de comunicación es excepcional, permite unir a muchas personas en torno a espacios abiertos de debate, organización e intercambio de ideas, ayudan al tema laboral, a la planificación y ejecución de eventos, distribución de tareas e incluso intercambio de criterios.

No obstante, los Grupos Whatsaap también encierran un gran peligro: La desinformación.

Cuando se quiere propagar un mensaje determinado, y hacer que éste sea compartido de forma veloz, el Whatsaap es el canal ideal junto con Facebook. Sin duda, muchos de los usuarios de este híbrido entre mensajería instantánea y red social, suelen multiplicar un mensaje sin medir las consecuencias de ese proceder.

En Whatsaap vemos como las personas indiscriminadamente publican informaciones no confirmadas, y a pesar de ello aseguran que son veraces y totalmente ciertas. Y, más allá de divulgarlas, suman sus propios análisis y justificación del porqué el mensaje y argumentación publicado por ellos son correctos.

Muchos usuarios en Whatsaap se han convertido en eruditos de celular y filósofos del teclado. La democratización de las comunicaciones, si bien ha sido beneficiosa en muchos aspectos, también ha sido perjudicial en la calidad de las informaciones que nos encontramos en el día a día.

Desde la aparición de las Redes Sociales, la información ha perdido calidad. Sí, cualquiera con un teléfono inteligente se cree reportero y cualquiera con el tiempo libre suficiente piensa que es un gran analista económico y político.

Esta realidad va creando un ambiente cada vez de mayor desconfianza en las comunicaciones, y el impacto de los mensajes va perdiendo validez y fuerza.

En otros tiempos, lo que aparecía en el periódico “tenía que ser verdad”, eran informaciones validadas, realizadas por periodistas y profesionales de la información.

Las imágenes que aparecían en los noticieros “eran verdad”, y las personas que comentaban noticias en la radio, gozaban de respeto y credibilidad. Estos tiempos murieron, y con ellos, la certeza de las informaciones en nuestras días.

Esta situación se vuelve dramática en el caso venezolano, donde el cerco mediático y la censura persisten en un nivel insoportable, dando paso a que los canales digitales de comunicación sean más vistos que los tradicionales.

Ahora bien, tengamos siempre cuidado con los mensajes que recibimos en nuestros teléfonos, verifiquemos constantemente la información, acudamos a la fuente y nunca divulguemos algo de lo cual no estamos completamente seguros.

No seamos presas fáciles para la desinformación, las guerras sucias y las campañas direccionadas.

¡Comunícate y hazlo bien!



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