Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Se
acercan las elecciones en Argentina, encuestas van y encuestas vienen. Los
análisis de resultados en primera vuelta, y las posibles combinaciones para el
repechaje se multiplican, y más de un analista o consultor empieza a hacer sus
quinielas pre-electorales.
Lo cierto es que Mauricio Macri
se presenta a la reelección en medio de un país convulsionado, una crisis
económica aguda y la reorganización de las fuerzas del siempre fuerte peronismo
argentino.
El mandatario que sorprendió a
propios y extraños al terminar con la hegemonía del peronismo en su versión kirchnerismo, no las tiene todas consigo.
A pesar del enorme rechazo de
Cristina Fernández de Kirchner, ésta realizó una extraordinaria jugada que la
colocó más cerca de lo que esperaba de regresar a la Casa Rosada.
La expresidenta, conociendo que
posee un voto duro que la “sigue patria o muerte” pero sin olvidar que también
existe un núcleo social que la aborrece, optó por una salida inteligente y
salomónica. No se postuló para la Presidencia sino para la Vicepresidencia.
Alberto Fernández, un personaje
que fue gobierno con Néstor Kirchner y con la misma Cristina, pero que a su
vez, en su momento, criticó a la pareja en el poder, es el llamado a ser el
abanderado del retorno de la izquierda peronista al Palacio de Gobierno.
¿Por qué realizaron esta jugada?
Sencillo, Fernández al ser el candidato a presidente reduce el impacto de los
niveles de rechazo de Cristina, y ésta al ser abanderada a la Vicepresidencia
suma a todos sus adeptos a la fórmula.
Comunicacionalmente la jugada fue
tan bien elaborada que le permite a Alberto Fernández hablar de cambio, sin que
esto sea totalmente leído como un retorno total y completo a lo que significó
los años de los Kirchner en el poder.
E inclusive, el efecto terrible
en la economía por la la posibilidad del regreso a la vieja política, ha hecho
que todos los indicadores se pongan en rojo, lo cual ha perjudicado a Macri,
quien aún es el Presidente en la República Argentina.
Todo esto unido a la vieja
política izquierdista de desestabilizar a los gobiernos que quieren derrotar.
Por tal motivo, vemos por todas partes protestas, manifestaciones y
movilizaciones en rechazo a las políticas de Macri, allanando el camino para
terminar de liquidar al movimiento Cambiemos, actualmente en el poder.
Sin embargo, ¿podemos cantar la
derrota de Macri y la vuelta del kirchnerismo en Argentina? Todavía no, a pesar
de tener poco espacio de maniobra el actual Presidente aún puede pegar los múltiples factores que rechazan lo que significó, y aún
significan, Néstor y Cristina para el país, y volver a amalgamar una unidad en
torno suyo.
Muchos se preguntarán: ¿Qué, los
argentinos no aprendieron la lección? Bueno, amanecerá y veremos, lo cierto que
ni el peronismo está muerto, ni por lo que vemos el kirchnerismo tampoco, la
única forma que esto ocurra es que un
nuevo líder peronista surja, y hasta ahora no lo ha hecho.
¡Comunícate y hazlo bien!
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