lunes, 5 de agosto de 2019

Neo-comunicación en la política

Por José Dionisio Solórzano 


Rincón del Gurú-. Los conceptos de propaganda  y comunicación política son altamente conocidos, tanto por aquellos que han leído de éstas técnicas de comunicación y por aquellos que, sin leer mucho, ya poseen  una idea, por lo menos básica, de este término.

Sin embargo, como todo proceso de comunicación la adaptación, modificación y alteración de sus principios es el “pan nuestro de cada día”; la vida de las sociedades ha mutado,  y aunque los electores siguen votando emotivamente, y usando mucho más  su cerebro reptil, los métodos para despertar estímulos han cambiado.

Los electores modernos no se sorprenderían tanto al ver un desfile nocturno, cargado de antorchas y grandes reflectores iluminando una enorme bandera esvástica y a un Adolf Hitler, en una gigantesca tarima manoteando al aire, y con el himno de las juventudes hitlerianas al fondo. No obstante, en su momento, aquella imagen era impactante.

Los tiempos han cambiado y los métodos en comunicación política también; en este momento vivimos la neo-comunicación política, donde la cercanía, lo humano y las tecnologías digitales están marcando pauta y guiando el camino en la construcción de perfiles políticos.

¿Es de extrañar que la mayor potencia económica y militar del mundo, los Estados Unidos, esté siendo gobernada a través de la red social Twitter? Obviamente que no. El actual presidente del titán del norte, Donald Trump, gobierna a través de la red social del pajarito, cada uno de sus “trinos” posee una profunda repercusión en la política nacional e internacional de los EEUU.

Y esta realidad no es exclusiva de Trump, a lo largo de los últimos años hemos visto como personalidades políticas en Rusia, Italia, Francia, y en América Latina, se han apoyado en plataformas como Instagram, Youtube, Facebook para visualizar sus ideas, sus visiones del mundo, y generar empatía.

Las nuevas tendencias en la comunicación política establecen que los electores buscan  crear vínculos con los líderes políticos, que éstos sean más auténticos, que se despojen de sus posiciones acartonadas, que hablen de temas cotidianos, que se relacionen como ellos y por ellos.

Un ejemplo de esto lo tenemos en el caso de la imagen política del líder de Vox, Santiago Abascal, quien ocupa el liderazgo del partido de extrema derecha español, y que se constituyó en un fenómeno electoral en las pasadas elecciones ibéricas.

Además de poseer unas ideas claras para la política española, Abascal se presenta como un español más con las mismas angustias y expectativas de millones de sus coterráneos, esto permite que sus ideas sean mejor asimiladas por un mayor número de electores españoles.

Y son las redes sociales los canales más usados para proyectar esta imagen de frescura, dinamismos. Y ojo, como hemos visto con el caso de Trump, no se trata de edades, porque bien sabemos que el presidente de los Estados Unidos es un hombre entrado en edad.

Las nuevas estrategias de comunicación política apuntan hacia la humanización de nuestros contenidos, ser atrevidos, proactivos y dispuestos a escuchar a tus electores, esta es la nueva forma de cautivar a los electores.

 ¡Comunícate y hazlo bien!



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