Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Los
conceptos de propaganda y comunicación
política son altamente conocidos, tanto por aquellos que han leído de éstas
técnicas de comunicación y por aquellos que, sin leer mucho, ya poseen una idea, por lo menos básica, de este
término.
Sin embargo, como todo proceso de
comunicación la adaptación, modificación y alteración de sus principios es el
“pan nuestro de cada día”; la vida de las sociedades ha mutado, y aunque los electores siguen votando
emotivamente, y usando mucho más su
cerebro reptil, los métodos para despertar estímulos han cambiado.
Los electores modernos no se
sorprenderían tanto al ver un desfile nocturno, cargado de antorchas y grandes
reflectores iluminando una enorme bandera esvástica y a un Adolf Hitler, en una
gigantesca tarima manoteando al aire, y con el himno de las juventudes
hitlerianas al fondo. No obstante, en su momento, aquella imagen era
impactante.
Los tiempos han cambiado y los
métodos en comunicación política también; en este momento vivimos la
neo-comunicación política, donde la cercanía, lo humano y las tecnologías
digitales están marcando pauta y guiando el camino en la construcción de
perfiles políticos.
¿Es de extrañar que la mayor
potencia económica y militar del mundo, los Estados Unidos, esté siendo
gobernada a través de la red social Twitter? Obviamente que no. El actual
presidente del titán del norte, Donald Trump, gobierna a través de la red
social del pajarito, cada uno de sus “trinos” posee una profunda repercusión en
la política nacional e internacional de los EEUU.
Y esta realidad no es exclusiva
de Trump, a lo largo de los últimos años hemos visto como personalidades
políticas en Rusia, Italia, Francia, y en América Latina, se han apoyado en
plataformas como Instagram, Youtube, Facebook para visualizar sus ideas, sus
visiones del mundo, y generar empatía.
Las nuevas tendencias en la
comunicación política establecen que los electores buscan crear vínculos con los líderes políticos, que
éstos sean más auténticos, que se despojen de sus posiciones acartonadas, que
hablen de temas cotidianos, que se relacionen como ellos y por ellos.
Un ejemplo de esto lo tenemos en
el caso de la imagen política del líder de Vox, Santiago Abascal, quien ocupa
el liderazgo del partido de extrema derecha español, y que se constituyó en un
fenómeno electoral en las pasadas elecciones ibéricas.
Además de poseer unas ideas
claras para la política española, Abascal se presenta como un español más con
las mismas angustias y expectativas de millones de sus coterráneos, esto
permite que sus ideas sean mejor asimiladas por un mayor número de electores
españoles.
Y son las redes sociales los
canales más usados para proyectar esta imagen de frescura, dinamismos. Y ojo,
como hemos visto con el caso de Trump, no se trata de edades, porque bien
sabemos que el presidente de los Estados Unidos es un hombre entrado en edad.
Las nuevas estrategias de
comunicación política apuntan hacia la humanización de nuestros contenidos, ser
atrevidos, proactivos y dispuestos a escuchar a tus electores, esta es la nueva
forma de cautivar a los electores.
¡Comunícate y hazlo bien!
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