Rincón del Gurú-. Hace
unos años atrás se hablaba del “Método Obama”, el cual planteaba la reedificación
de la estrategia política colocando el foco en las Redes Sociales y dejando atrás los viejos esquemas de poder
de los medios de comunicación tradicionales.
En aquellos días, Twitter
desplazó al New York Times y Google superó al Washington Post; el “Método Obama” nos enseñaba a entender el nuevo
discurso político en una era de hiperconectividad, y cómo los procesos de
comunicación han sido reimpulsados, renovados y ampliados, de acuerdo a los
nuevos canales existentes.
Ahora bien, podemos referirnos al “Método Trump”, el cual no estaría
centrado en la dinámica de la relación del emisor-receptor tomando como eje al
canal, como sí lo hicimos con el caso de Obama, sino en la estructuración del
discurso político en sí, es decir, en el mensaje a ser difundido.
Para muchos analistas y/u opinadores el actual presidente Donald Trump
es un patán, de lengua destemplada y delicadeza al mínimo. Lo que para muchos
hubiera sido un peso muy tedioso que cargar o soportar en un proceso electoral,
se convirtió en la mejor arma comunicacional para lograr la elección del
magnate inmobiliario como Presidente de los Estados Unidos de América.
Esa forma de hablar: directa, descarnada, sin rodeos y sin cortapisas se
transformó en el gancho más efectivo en la pasada campaña, y en el factor
diferenciador que le dio la ventaja a Donald Trump en los comicios pasados y lo
mantienen con una altísima probabilidad de mantenerse en la Casa Blanca.
Y eso es el “Método Trump”. Es la elaboración de un discurso político polémico,
directo, relativamente agresivo y que este centrado en un aspecto que sea una “verdad”
irrefutable para un segmento de la población votantes.
Cuando Trump hablaba que “a los mexicanos ilegales no los aguanta nadie”,
¿acaso mentía? ¿Sería que sus palabras no eran el reflejo de una realidad
palpable de los Estados Unidos?
Cuando, el actual mandatario norteamericano, aseveró que “no quiero
hablar español, como se empeñan mis contrincantes, porque el idioma de este
país es el inglés. ¿No están hartos de ir a una cafetería y no poder hacer su
pedido correctamente porque el que atiende no ha tenido la amabilidad de
aprender nuestro idioma?”… Este tipo de comentarios que cayeron mal en la
comunidad internacional, sobre todo hispana, fueron aplaudidos del pie en millones
de hogares de los Estados Unidos; dicho en otras palabras, fue ovacionado por electores.
En el pasado, los políticos se abstenían a decir las “verdades” porque
era políticamente incorrecto hacerlo, porque poseían el temor de ser el objeto
de la crítica de los medios de comunicación, de opinadores mediáticos y de
demás personalidades del ambiente político. Esto cambió.
Ya empezamos a tener líderes con actitudes menos acartonadas al “viejo
libreto comunicacional”, y otro ejemplo de ello es el discurso político que
adelanta el actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien usa elementos del
“Método Trump” lo que lo ha llevado al Palacio de Gobierno del titán de América
del Sur.
Y si continuamos la lista, el recién electo presidente de El Salvador, Nayib
Bukele, emplea un estilo parecido al de Trump. Todo esto nos indica que los
discursos complacientes o de retórica marxista están en decadencia y que la
tendencia es el mensaje de antisistema conservador y de derechas…
¡Comunícate y hazlo bien!
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