Por José Dionisio Solórzano
Primeramente, los grandes actores políticos están “caído en acción”.
Alán García, dos veces presidente del Perú y líder indiscutible del histórico
partido Apra, se suicidó antes de enfrentarse a un juicio por corrupción. El
fujimorismo se encuentra sin líderes, su fundador Alberto Fujimori sigue atado
judicialmente, además de poseer una avanzada edad y un estado de salud
plenamente precario, y su hija Keiko Fujimori, quien había reemplazado a su
padre en la jefatura política del movimiento, acaba de ser liberada de prisión,
pero su causa sigue abierta.
Alejandro Toledo, Ollanta Humala y otros más, son apenas espectros
políticos, sombras de lo que alguna vez fue su liderazgo e imagen pública.
Malos gobiernos, acusaciones de corrupción, escándalos que hicieron dimitir a
políticos del poder, el caso de Pedro
Pablo Kuczynski, son parte de una misma historia de desastre y aniquilación
política.
En pocas palabras, el Perú sufre una agobiante falta de liderazgo político
y social. La nación andina navega sin timón y sin timonel.
Segundo, los grandes partidos o movimientos políticos están pasando por
un grave momento de percepción en la Opinión Pública peruana. De acuerdo con
los estudios de campo el Apra está en uno de sus peores momentos y el
Fujimorismo igualmente, dos de las fuerzas políticas más significativas de
aquella nación carecen de “buena imagen” entre los millones de electores
peruanos.
No obstante, existen otras organizaciones que igualmente están pasando
por una sequía de credibilidad y de apoyo político como es el caso, por
ejemplo, del Partido Popular Cristiano, partido que desde hace mucho tiempo
viene en caída libre desde que Lourdes Flores dejó de activar con el peso de
otros tiempos.
Con todo esto se entiende que no hay en el país una organización que
domine el escenario para las venideras elecciones. ¿Entonces? ¿Qué pasará en el
Perú? ¿Qué hacer?
Todo este escenario puede ser comparado con una tierra fértil y abonada
para que un buen equipo de consultoría de comunicación política y estratégica
haga un trabajo importante que cambie el escenario hacia un determinado sector
y/o candidatos.
Entre lo primero que pudiera pasar está: 1) el surgimiento de un líder:
Este panorama es el idóneo para que nazca un “mesías” peruano que aglutine el
descontento popular, la apatía de muchos electores y lo aproveche para sí.
Sería una persona ajena a los partidos políticos, una especie de héroe de mitología,
un nuevo libertador. 2) Que uno de los grandes partidos, sin sus líderes, es
decir el Apra y el Fujimorismo, mantengan movilizada a su militancia e impulsen
aún más la abstención, para de esta forma ganar mediante la desmovilización
nacional.
Y el tercero punto, es una irrupción de una fuerza no política, ni
civil, que tome el poder en Perú ante lo que ellos pudieran calificar como “ausencia
de rumbo de la nación”.
Como se puede leer, en el Perú puede pasar cualquier cosa. ¿Quién se
asesorará mejor para las próximas elecciones?
¡Comunícate y hazlo bien!
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