Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Ya la euforia de los primeros instantes pasó,
ya podemos analizar en frío lo sucedido, desde la óptica de la Comunicación
Política, durante el discurso del Estado de la Unión pronunciado por Donald
Trump.
En esta ocasión quedó nuevamente demostrado que los gestos, símbolos y
acciones comunican más que cualquier palabra.
El gesto del presidente Donald Trump de dejar con la mano extendida a la
líder de la mayoría en la Cámara de Representante, la demócrata Nancy Pelosi,
fue una acción destemplada que a simple vista pudo ser negativa para el
mandatario de los Estados Unidos, pero no fue así.
La imagen de Trump es justamente esa. No es para nada extraño que el
presidente republicano actúe de esa forma, es su forma de ser, su actitud
normal y de esa forma los estadounidenses lo apoyan y ya han votado por él.
Con semejante acción Trump reforzó su mensaje: “a los enemigos ni el
saludo”, lo cual se concatena con un ambiente complementario, cuando sucedió el
episodio se estaba a unos días de la discusión final sobre el Juicio Político o
impeachment en contra de Trump el cual
fue auspiciado, argumentado y defendido por Pelosi.
¿Por qué no hubo un repudio de
los votantes a semejante acción de Trump? Primero, porque los norteamericanos
aceptan a su presidente tal y como es, no lo ven como algo ficticio o falso,
sino como su carácter real; segundo, porque sus seguidores, que no son pocos,
han escuchado los infinitos ataques de Pelosi durante meses y conciben el hecho
como: “para qué saludar a la que nos echa mier…”.
Ahora bien, luego de este incidente la representante demócrata y
presidente de la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos, quien presidía
el acto como lo establece la Constitución de aquella nación, procedió a romper
la copia del discurso que el presidente Trump le había entregado instante
antes.
¿Cuál fue la reacción? La inmensa mayoría de los estadounidenses
calificaron a Pelosi como “histérica”, “grosera”, la compraron con “Cruella de
Vil”, un personaje de caricatura, se hicieron memes burlándose de ella, y
muchas cosas más.
Sin embargo, porque el gesto del presidente fue visto y no fue tan
criticado, y el de Pelosi, por el contrario, sí lo fue. ¡Fácil! Los electores y
detractores de Pelosi no esperaban semejante acción, el cual le dio mucho “centimetraje”,
y por ende las múltiples reacciones que en vez de ayudar a la posición de los Demócratas,
refuerza la creencia de que los Republicanos son víctimas de un ataque injusto.
Trump, después de estos dos round, realiza un saludo a los venezolanos y
a Juan Guaidó, reconocido como presidente por el Gobierno de los EEUU, tal
acción unificó en un solo aplauso al auditorio y logró aclimatar el ambiente
hostil entre sus rivales demócratas.
Al final, el mandatario estadounidense quedó fortalecido no sólo por el
discurso en el Estado de la Unión sino por su victoria sobre el juicio
político, Pelosi quedó como “una espectacular rompe papeles” y los
precandidatos demócratas heridos porque parecieran que van como “cerdo al
matadero” electoral.
¡Comunícate y hazlo bien!
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