lunes, 27 de enero de 2020

Reunión de Aeropuerto


Rincón del Gurú-.  La política española vuelve a convulsionar ante el tema Venezuela; desde hace mucho tiempo lo que ocurre en el país caribeño posee una repercusión en la política ibérica, esto debido a los lazos entre ambas naciones.

El furtivo encuentro, entre gallos y medianoche, entre el Ministro de Transporte de España, José Luis Ábalos, hombre de confianza del presidente de gobierno español, Pedro Sánchez, con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, despertó vientos de tempestad en la península.

Desde la oposición acusan a Ábalos de violar las medidas dictadas por la Unión Europea en contra de Rodríguez, quien tiene prohibido pisar tierras europeas; el Partido Popular de Pablo Casado y el Vox de Santiago Abascal, consiguieron una nueva oportunidad de atacar al Gobierno y vincular a Sánchez con el régimen de Maduro.

Y todo esto ocurre en el marco de la visita de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional (AN) venezolana y reconocido como presidente transitorio del país por más de 50 naciones en el mundo. Mientras Ábalos se encontraba con Delcy Rodríguez en un avión en el Aeropuerto de Barajas, el Gobierno español decidía que Guaidó no fuese recibido por Sánchez sino por la ministra de exteriores.

Una cosa se unió con la otra. Los partidos de centroderecha de España rechazaron la reunión aeroportuaria de Ábalos con la número dos de la presidencia de Maduro y criticaron el desprecio de Sánchez contra Guaidó. Pablo Casado, Santiago Abascal y demás voceros del PP, Vox y de Ciudadanos, aseguraron que la influencia de Pablo Iglesias, líder del izquierdista Podemos, obligó a Sánchez a suavizar la postura española en contra de Nicolás Maduro.

Desde el Partido Popular realizaron una maniobra comunicacional impecable, mientras Sánchez se reusaba a recibir a Guaidó, desde el Ayuntamiento de Madrid controlado por los populares se le recibió con honores presidenciales y se le entregó las Llaves de Oro de la Ciudad. De esta forma, el PP marcaba distancia de la actitud complaciente de Sánchez y se ganaba el aprecio de miles de venezolanos residentes en España y de miles de españoles que han vivido o vivieron años en Venezuela.

¿Cuál es el embrollo en que se metió Pedro Sánchez? La actitud del gobierno del Psoe se explica en el temor de perder el apoyo de Podemos y de los independentistas, de desarticular un gobierno inestable que le costó mucho a Sánchez y que en cualquier momento de desmorona.

Con esta posición Sánchez mantiene la cohesión interna a costa de perder el apoyo de muchos españoles que defienden a Venezuela y de muchos venezolanos que ya votan en España. Además de brindarle armas a la oposición que, como está claro, no las desaprovecha y cargan política y mediáticamente en contra de Sánchez y sus aliados.

A la par de todo esto, el propio Psoe empieza a resentirse. Dentro del Partido Socialista Obrero Español, de corte centroizquierda, hay dos almas enfrentadas. Una, encarnada por el expresidente de gobierno, Felipe González, quien defiende a Guaidó y a la transición venezolana y otra representada por otro expresidente ibérico, José Luis Rodríguez Zapatero, acólito abierto de Nicolás Maduro.

Lo cierto. La reunión clandestina y misteriosa de Ábalos con Delcy Rodríguez en el avión ha sido un error estratégico de grandes proporciones. Ese encuentro en Barajas pone al descubierto una actitud complaciente de Sánchez con relación a Maduro y lo deja al descubierto ante un mundo Europeo claramente a favor de la transición venezolana.

Comunicacionalmente hablando el Gobierno español debió admitir rápidamente el encuentro Ábalos-Rodríguez, debió brindar una explicación antes que lo hiciese la oposición, y no lo hicieron. La administración de Sánchez no debió negar el hecho para luego admitirlo y justificarlo.

Cuando Sánchez observó que el Primer Ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson recibió a Guaidó; cuando vio a Macron, presidente francés, recibiendo en Elíseos al líder de la transición venezolana, debió hacer lo propio, y así recuperarse mediáticamente ante la percepción interna y foránea. Sin embargo optó por empeorar más la situación.

Ahora los voceros de la Presidencia de Gobierno de España dicen que Pedro Sánchez sigue reconociendo a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, no obstante las palabras se la lleva el viento, mientras tanto la imagen de los líderes la oposición española con Guaidó dicen más que mil declaraciones.

A veces no solo hacemos política con lo que pasa dentro de nuestras naciones, existen factores internacionales que golpean la imagen de los líderes públicos actuales y más en esta aldea global conectada por las Redes Sociales y con cada vez más vínculos económicos, políticos, sociales y hasta sentimentales, como lo que ocurre con muchos españoles con relación a Venezuela.

¡Comunícate y hazlo bien!





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