Rincón del Gurú-. La política española vuelve a convulsionar
ante el tema Venezuela; desde hace mucho tiempo lo que ocurre en el país
caribeño posee una repercusión en la política ibérica, esto debido a los lazos
entre ambas naciones.
El furtivo encuentro, entre gallos y medianoche, entre el Ministro de
Transporte de España, José Luis Ábalos, hombre de confianza del presidente de
gobierno español, Pedro Sánchez, con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy
Rodríguez, despertó vientos de tempestad en la península.
Desde la oposición acusan a Ábalos de violar las medidas dictadas por la
Unión Europea en contra de Rodríguez, quien tiene prohibido pisar tierras
europeas; el Partido Popular de Pablo Casado y el Vox de Santiago Abascal,
consiguieron una nueva oportunidad de atacar al Gobierno y vincular a Sánchez
con el régimen de Maduro.
Y todo esto ocurre en el marco de la visita de Juan Guaidó, presidente
de la Asamblea Nacional (AN) venezolana y reconocido como presidente
transitorio del país por más de 50 naciones en el mundo. Mientras Ábalos se
encontraba con Delcy Rodríguez en un avión en el Aeropuerto de Barajas, el
Gobierno español decidía que Guaidó no fuese recibido por Sánchez sino por la
ministra de exteriores.
Una cosa se unió con la otra. Los partidos de centroderecha de España
rechazaron la reunión aeroportuaria de Ábalos con la número dos de la
presidencia de Maduro y criticaron el desprecio de Sánchez contra Guaidó. Pablo
Casado, Santiago Abascal y demás voceros del PP, Vox y de Ciudadanos,
aseguraron que la influencia de Pablo Iglesias, líder del izquierdista Podemos,
obligó a Sánchez a suavizar la postura española en contra de Nicolás Maduro.
Desde el Partido Popular realizaron una maniobra comunicacional
impecable, mientras Sánchez se reusaba a recibir a Guaidó, desde el
Ayuntamiento de Madrid controlado por los populares se le recibió con honores
presidenciales y se le entregó las Llaves de Oro de la Ciudad. De esta forma,
el PP marcaba distancia de la actitud complaciente de Sánchez y se ganaba el
aprecio de miles de venezolanos residentes en España y de miles de españoles
que han vivido o vivieron años en Venezuela.
¿Cuál es el embrollo en que se metió Pedro Sánchez? La actitud del
gobierno del Psoe se explica en el temor de perder el apoyo de Podemos y de los
independentistas, de desarticular un gobierno inestable que le costó mucho a
Sánchez y que en cualquier momento de desmorona.
Con esta posición Sánchez mantiene la cohesión interna a costa de perder
el apoyo de muchos españoles que defienden a Venezuela y de muchos venezolanos
que ya votan en España. Además de brindarle armas a la oposición que, como está
claro, no las desaprovecha y cargan política y mediáticamente en contra de
Sánchez y sus aliados.
A la par de todo esto, el propio Psoe empieza a resentirse. Dentro del
Partido Socialista Obrero Español, de corte centroizquierda, hay dos almas
enfrentadas. Una, encarnada por el expresidente de gobierno, Felipe González,
quien defiende a Guaidó y a la transición venezolana y otra representada por
otro expresidente ibérico, José Luis Rodríguez Zapatero, acólito abierto de
Nicolás Maduro.
Lo cierto. La reunión clandestina y misteriosa de Ábalos con Delcy
Rodríguez en el avión ha sido un error estratégico de grandes proporciones. Ese
encuentro en Barajas pone al descubierto una actitud complaciente de Sánchez
con relación a Maduro y lo deja al descubierto ante un mundo Europeo claramente
a favor de la transición venezolana.
Comunicacionalmente hablando el Gobierno español debió admitir
rápidamente el encuentro Ábalos-Rodríguez, debió brindar una explicación antes
que lo hiciese la oposición, y no lo hicieron. La administración de Sánchez no
debió negar el hecho para luego admitirlo y justificarlo.
Cuando Sánchez observó que el Primer Ministro de Gran Bretaña, Boris
Johnson recibió a Guaidó; cuando vio a Macron, presidente francés, recibiendo
en Elíseos al líder de la transición venezolana, debió hacer lo propio, y así
recuperarse mediáticamente ante la percepción interna y foránea. Sin embargo
optó por empeorar más la situación.
Ahora los voceros de la Presidencia de Gobierno de España dicen que
Pedro Sánchez sigue reconociendo a Juan Guaidó como presidente de Venezuela, no
obstante las palabras se la lleva el viento, mientras tanto la imagen de los
líderes la oposición española con Guaidó dicen más que mil declaraciones.
A veces no solo hacemos política con lo que pasa dentro de nuestras
naciones, existen factores internacionales que golpean la imagen de los líderes
públicos actuales y más en esta aldea global conectada por las Redes Sociales y
con cada vez más vínculos económicos, políticos, sociales y hasta
sentimentales, como lo que ocurre con muchos españoles con relación a Venezuela.
¡Comunícate y hazlo bien!
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