lunes, 2 de marzo de 2020

Caso Chile


José Dionisio Solórzano

Rincón del Gurú-.  ¡Oh Chile! ¿Dónde te encuentras? Tu democracia había nacido luego de una larga dictadura y después del desastre político, económico y social que significó el experimento, gracias a Dios fallido, del régimen de Salvador Allende.

Luego de una hegemonía de la Concertación que incluida a demócratas cristianos, socialistas y socialdemócratas, empezó un período de alternancia en el poder, siendo los líderes de este proceso Michelle Bachelet por la coalición multi-tendencia y Sebastián Piñera por los grupos de derecha sobrevivientes al Pinochetismo.

Primero, negar que la sociedad chilena esté dividida desde los sucesos del 11 de septiembre de 1973 es una necedad. Los chilenos aman u odian a Allende, o aman u odian a Pinochet y esta realidad, a pesar del tiempo, se ha mantenido viva generación tras generación.

La dictadura de Augusto Pinochet fue represiva, dura y firme, sin embargo creó las condiciones para el desarrollo económico y la estabilidad financiera que Chile vive en la actualidad. De aquí que hoy en día existan tantos chilenos que defiendan la memoria del exdictador a quien califican como un "libertador".

Lo cierto es que la figura del hombre fuerte y de derechas que aglutinaba a los sectores conservadores de la sociedad pasó del recuerdo del General Pinochet a la labor política del empresario Sebastián Piñera, quien logró en dos ocasiones ganarse, a punta de votos, su estadía en el Palacio de Gobierno de La Moneda.

Sin embargo, luego de la ola de protestas que azotó a Chile el año pasado, y la actitud por lo menos timorata del presidente Piñera, dejaron un vacío de liderazgo en la mente colectiva de los sectores de derecha chilenos. Quienes hace dos años veían a Piñera como su líder, hoy aborrecen su falta de carácter.

La izquierda chilena inició una escalada de protestas que dejaron ciudades enteras destruidas y propiedades públicas anarquizadas. Estos hechos fueron calificados como "intolerables" por sectores medios de la sociedad chilena que esperaban una respuesta enérgica por parte del Presidente de la República, la cual nunca llegó.

Sebastián Piñera, reo del "qué dirán", optó por atarle las manos legalmente a los carabineros de Chile, decidió tratar de tranquilizar el ambiente con lo cual los movimientos de izquierda se anotaron un triunfo y se alzó el desánimo entre la derecha chilena, abriéndose un boquete de liderazgo en este sector social de aquella nación austral.

¿Qué pasará ahora? Del bando de la izquierda, ese movimiento social de turba agresiva no pareciera tener una cabeza visible o alguien que capitalice políticamente los resultado de las protestas, del otro vemos un Sebastián Piñera que dejó de ocupar el puesto que históricamente ocupaba, dejando a su paso una profunda frustración entre sus seguidores.

Ahora bien, esto me permite pensar que el nuevo líder de la derecha chilena será José Antonio Kast, un dirigente que se ha caracterizado por sus posiciones firmes en materia política, social y económica, que ha ganado titulares por su rechazo al matrimonio homosexual, su repudio al aborto, su oposición a la adopción para parejas del mismo sexo y otros temas igual de polémicos.

Kast fue precandidato a la presidencia de la república, pero al final decidió apoyar a Piñera, acción lógica debido a que éste representaba la mayor opción de triunfo electoral. Sin embargo su respaldo electoral no fue un apoyo para gobierno y, por ende, ha mantenido una voz relativamente independiente ante diversos temas.

Ante el desplome de Piñera, y si Kast mueve bien sus piezas en el tablero, éste logrará llenar el vacío que dejó quien se encuentra en La Moneda y convertirse en la primera, y tal vez única, opción de la derecha para seguir en el poder en un Chile que parecía estar curada de los males del extremismo de izquierda.

A todas estas se tendrá que esperar lo que hagan los partidos de centro-izquierda y la decisión que tome el Partido Demócrata Cristiano de Chile sobre su nivel de participación y protagonismo en las venideras contiendas comiciales que se vislumbran en el firmamento.

La arena política chilena está lista para una nueva realidad, donde la necesidad de nuevos actores explota en el rostro de más de un viejo dirigente de la casta política de aquel país. Y la amenaza de un izquierdismo radical como el de Allende, Chávez o Morales está al acecho para tomarse para así una de las naciones de mayor desarrollo de América Latina.

¡Comunícate y hazlo bien!

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