Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. El mundo entero está en cuarentena, las vías
públicas de las mayores ciudades del planeta están como desiertos, mientras que
los canales digitales están saturados del "tránsito" de cibernautas
que estando aburridos en sus casas optan por navegar por internet, visitar
páginas web, meterse en cualquier App y generar o consumir contenidos por las
Redes Sociales.
Tal vez, una de las consecuencias del Coronavirus sea que en el futuro
cercano tengamos un mayor número de usuarios activos en las distintas
aplicaciones 2.0.
He visto, en estas semanas de aislamiento social, como muchas personas
que tenían sus cuentas Twitter en total abandono han retomado, no solo su
empleo como usuarios "pasivos", sino que están generando contenido.
Este posible cambio y aumento del tráfico digital, y sobre todo lo que
tiene que ver en el consumo de noticias digitales, tendrá un impacto en el
manejo de las estrategias de Política 2.0 de los entes gubernamentales, de las
organizaciones políticas y de los diversos candidatos.
Un incremento en las visitas en las páginas de noticias y/o un aumento
de la penetración de las informaciones digitales en la Opinión Pública, deberá
innegablemente cambiar las visiones estratégicas que consultores, estrategas y
asesores comunicaciones vienen implementando con sus respectivos clientes.
Desde los tiempos del llamado "Efecto Obama", las Redes
Sociales han tomado una importancia fundamental en las maniobras de campaña
electoral o de imagen pública, sin embargo si se logra multiplicar su uso por
parte de las sociedades modernas, entonces su papel estratégico será vital en
el futuro inmediato.
La verdad es que en este momento más personas están trabajando y
empleando métodos remotos para mantener la productividad en sus empleos o
negocios; y cada vez más personas están realizando video-conferencias a través
de App descargables en sus móviles o tablet, para mantener el ritmo de trabajo.
En este momento un número mayor de empresas están instalando Redes
Sociales Corporativas para aumentar el contacto interno y mantener niveles de
comunicación óptimos a pesar de la distancia. Es decir, la tecnología se adueña
de las interacciones y reemplaza los modelos de organización, trabajo y
convivencia que persistían hasta la fecha.
Ahora bien, si veníamos consolidando una cultura digital en las últimas
generaciones, ahora gracias al Covid19, tendremos una aceleración de este
proceso, lo que irremediablemente afectará la percepción colectiva del uso de
las nuevas tecnologías de la comunicación no solo para entretenerse sino para
informarse, trabajar y educarse.
¿Qué pasará cuando se tenga que lidiar con un elector
hiperconectado? Aunque esto no es nuevo,
tal vez la cifra de este tipo de votantes se dispare en todo el mundo, lo que
significa que tendremos un nicho electoral de personas informadas, activas en
las Redes Sociales, y más involucradas en comunidades digitales puntuales.
Y esta será la clave, el saber en qué comunidades digitales estará
interactuando nuestro elector objetivo, qué asuntos le interesan, con que
marcas interactúa y cuáles son los temas que mueven su decisión de voto.
En las actuales campañas, y aún más en las del mañana, veremos a una
gran cantidad de generadores de opinión, candidatos, influenciadores, y cuentas
de noticias discutiéndose entre el sí no el voto sino la atención de millones
de personas que antes de sufragar estarán navegando e intercambiando opiniones
con otro tanto de votantes.
Este panorama hará más complejas las estrategias comunicacionales en el
ciber-electorado las cuales deberá ser más novedosas, las frescas y más
precisas en la ubicación del mensaje ideal en el público preciso y en el
espacio digital correcto.
¡Comunícate y hazlo bien!
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