Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Las sociedades del mundo están sometidas a una
gran ola de temor; la pandemia del Covid19 sigue avanzando y pareciera que la
curva estadística de contagio no termina de aplanarse, causando preocupación en
los gobiernos del mundo y un pánico tremendo entre la humanidad.
Cuando hablamos de las emociones y la comunicación, y cuando planteamos
el debate en la esfera de la
comunicación política siempre el "Miedo" destaca como uno de los
sentimientos más importantes para movilizar a la sociedad.
El miedo nos empuja a defendernos, a huir, a tratar de protegernos. Y es
esta misma emoción la que domina la mente de un alto porcentaje de la sociedad
del mundo.
No importa si vives en Asia, América, Europa o África, no importa si
vives en un Estado plenamente democrático o en uno autoritario. No importa, la
verdad es que el temor a contagiarse y a morir a causa de este mal mueve a las
sociedades.
Ahora bien, esta realidad cambia las políticas de comunicación de cada
uno de los gobiernos del mundo. ¿Cómo adaptar la presencia comunicacional de un
Gobierno ante una opinión pública en cuarentena y 100% conectada?.
Los gobernantes del planeta, y aquellos que quieren serlo, tendrán que
comprender una nueva dinámica en las emociones de los votantes. Hoy, el
principal enemigo es la muerte, encarnada ésta en el Coronavirus.
En este momento los niveles de prioridad y de intereses de las
sociedades han cambiado; ahora tenemos países que desechan el impacto de la
corrupción, desempleo, de la inseguridad y su principal preocupación es simple:
¡Sobrevivir!
¿Cómo manejar los nuevos miedos sociales, con los discursos políticos de
los distintos líderes? ¿Cómo estructurar una línea de mensaje que se ajuste a
los requerimientos que dicta la psicología social en la actualidad?
Sinceramente, la respuesta es muy difícil de darla, y las implicaciones aún
están por evaluarse.
Sin embargo, me parece apropiado colocar como un ejemplo interesante el
caso de Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos trata de realizar
varios ajustes comunicacionales en la nueva realidad con su mensaje político
central.
El empeño de Trump de calificar al Covid19 en un "virus
chino", generando una polémica comunicacional y hasta diplomática con
Pekín, refuerza su tesis primordial de que "todo lo malo en Estados Unidos
viene de afuera".
Con este mensaje, Trump mata dos pájaros de un tiro. Por un lado,
consolida su discurso de "No a lo extranjero" y por el otro reafirma
en la psiquis de los estadounidenses que "el comunismo es la génesis del
mal".
Además, Donald Trump ejecuta otro paso impecable. Sale rodeado con
diversos pastores evangélicos y/o cristianos protestantes, elevando una oración
por Estados Unidos, la salud de los enfermos y por los gobernantes de
Norteamérica. ¿Qué implica esto? Generar nuevamente sintonía con el voto
blanco, evangélico y conservador de EEUU, es decir su base electoral.
Así Donald Trump mantiene vivo su discurso estratégico, sostiene a su
público electoral y su vigencia política persiste en la sociedad
norteamericana.
No obstante, a pesar de lo destacado del buen manejo comunicacional de
Trump en adaptar sus mensajes
estratégicos al nuevo panorama, quien se está llevando la medalla de oro, en
este tema es el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien se posiciona
como el mejor político en el marco del Covid19 (aunque este caso es tema para
otro artículo).
¡Comunícate y hazlo bien!
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