lunes, 7 de septiembre de 2020

Humaniza tu marca

Por José Dionisio Solórzano 


Rincón del Gurú-. La humanización de nuestra marca en las redes sociales es indispensable para optimizar la relación emocional con la comunidad que nos sigue. No solo debemos exponer contenido como si se tratase de una vitrina de exhibición.

Cuando de una marca política se trata, debemos exponer el lado humano, cotidiano y personal de la figura pública. Las personas votan por otras personas y no por objetos sin sentimientos.

Partamos del principio «votamos por emociones y no por razones»; es decir, el voto siempre ha sido una acción plenamente emocional, por ende, los contenidos en redes sociales deben tener su ingrediente emocional y empático.

Por ejemplo, cuando observamos a un Barack Obama riéndose a carcajada con su esposa, él está siendo humano; cuando vemos a un Donald Trump con el más pequeño de sus hijos sentados en la Oficina Oval está humanizando su marca. El primero refuerza aquello del «tipo fresco, cordial, feliz» y el segundo nos dice «¡Epa! Soy un tipo duro, y también amo a mi familia».

La humanización es fundamental, no podemos permitir que la cuenta Instagram o Facebook de nuestro asesorado se convierta en un portal de noticias o una especie programa de opinión donde él sea el único y permanente invitado. Debemos darle calor, colores y vida a sus cuentas.

Las redes sociales Facebook e Instagram, y tal vez bajo un esquema de trabajo bien pensando para TikTok, podemos realizar una excelente labor de humanización de la marca. Y — ¿en qué nos ayudará esto? — Primero, aumentará el número de interacciones, incrementará el tráfico en la cuenta y lo más importante de todo generará vínculos con ese público y/o comunidad que debemos impulsar para que nos vote.

Los líderes políticos, por más fuertes y rudos que sean — caso Jair Bolsonaro, por ejemplo — siguen siendo seres humanos y tienen que proyectar esta realidad sin temor y bajo el estricto esquema táctico de contenidos y del mapa de acción estratégica en el orden político.

He aquí un punto importante, no podemos exagerar con la humanización, ya que podemos dañar el concepto previo que los públicos tienen de nuestro asesorado.

No es lo mismo la humanización de un irreverente político de derechas como Nayib Bukele de El Salvador al de un derechista conservador chileno como Sebastián Piñera; no es lo mismo la imagen serena de un izquierdista como Alberto Fernández, en Argentina, como la paternal y rebelde personalidad de un «Pepe» Mújica en Uruguay.

A cada quien lo que necesita, a cada quien lo que le es conveniente.

Otra cosa vital es no tener miedo, aún en la actualidad existen políticos que le tienen pánico al «qué dirán», a ellos hay que educarlos, orientarlos y explicarle los beneficios de la humanización.

Si en tus redes sociales vendes pura racionalidad, tendrás un voto racionalizado, pensando y poco entusiasmado; si en cambio generas valor, humanizas, creas empatía y vínculos, tendrás un caudal de votos emocionales, simpatizantes «cautivados» por lo que representas y motivados a votar.

¡Comunícate y hazlo bien!

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