Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. Aún
– al momento de redactar este artículo – no hay claro ganador de las elecciones
presidenciales de los Estados Unidos de Norteamérica, a pesar de lo dicho por
las grandes cadenas de noticias de EEUU, en cambio sí podemos contabilizar a
más de un derrotado en esta contienda comicial.
Sí, derrotadas quedaron las encuestas que pronosticaban una ventaja de
Joe Biden de hasta 11 puntos por encima de Donald Trump; sus cálculos fueron
totalmente erróneos y la realidad las derrumbó por completo.
En el peor de los escenarios para Trump, éste le dio pelea hasta el
final a un Biden, quien era visto por las encuestadoras como un candidato
arrasador. En fin, otra vez vemos la debilidad de los estudios de opinión
cuando están manejados como arma política y no como instrumento científico de
recolección de datos.
Además, quedaron derrotados los medios de comunicación de Estados Unidos
llámense CNN, NBC y sobre todo Univision, Telemundo y todos los canales de
noticias de clara influencia mexicana. Los analistas Pro-Biden y Anti-Trump
auguraban una derrota aplastante para el presidente y por lo que vemos fallaron
en su visión.
Otro de los aspectos que se deben sopesar son los casi 71 millones de
votos populares que obtuvo Donald Trump, los cuales son de norteamericanos que
creen en el proyecto político que representa el multimillonario, mientras que
los millones de estadounidenses que votaron por Biden no lo hicieron porque
apoyan al demócrata sino por rechazo a Trump.
Ahora, de confirmarse la denuncia de «Fraude» la lista de derrotados
aumentará. Y es que, pareciera que los demócratas están metidos en un lío de
dimensiones apocalípticas, pues de ser cierto la marca de agua en las boletas
electorales y la aparición de boletas fotocopiadas, de ser cierto la
manipulación de resultados a través del Software de Dominion Voting System,
entonces el Partido Demócrata tendrá que responder ante la justicia.
Y, políticamente hablando, llevar la resolución a la Corte Suprema es
altamente peligroso para Biden, pues los sectores «progresistas» están en
desventaja, pues uno de los mayores logros de la administración de Trump es el
de lograr mayoría «conservadora» en el Supremo. En pocas palabras, los
demócratas llevan las de perder en esa instancia.
Aquí es necesario hacer un poco de historia, y recordar que no es la
primera vez que los demócratas intentan robarse una elección. En las
presidenciales del 2000, el Partido Demócrata casi logra escamotear el triunfo
del republicano George Bush, puntualmente en el estado de La Florida, acción detenida
por el Poder Judicial.
Hasta el idolatrado J.F Kennedy obtuvo su primera posición política al
adelantar una «pequeña trampa» al inscribir un tercer candidato con el mismo
nombre del aspirante republicano y así restarle votos a su contrincante, y esto
sin hablar de los pactos históricos de la familia Kennedy con la mafia.
Lo cierto es que no todo está dicho en los comicios de Estados Unidos, y
la cosa pudiera extenderse aún más. Y, me atrevería a decir que sí Donald Trump
se queda en la Casa Blanca, vendrá con todo contra aquellos sectores que
organizaron el fraude y si sale, podría quedar vivo para regresar al poder en 4
años más, es decir, un nuevo Nixon.
¡Comunícate y hazlo bien!
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