Por José Dionisio Solórzano
Rincón del Gurú-. A
sus 54 años de edad el polémico, letal y maravilloso boxeador, Mike Tyson, se
montó nuevamente en el cuadrilátero y a pesar que los analistas, comentaristas
y apostadores daban muy poco por esta leyenda del «box», éste no solo demostró
de lo que estaba hecho, sino que los jueces volvieron a evidenciar su repudio
contra el «tipo malo del boxeo».
Mike pulverizó sobre el ring al también experimentado excampeón Roy
Jones Jr.; el Staples Center de Los Ángeles (EEUU) fue protagonista de la
superioridad de «Iron Mike», sin embargo los jueces vieron una pelea muy
distinta.
Durante los 8 asaltos que duró el enfrentamiento, Tyson evidenció un
buen estado físico y que la fuerza de sus guantazos sigue tan «mortales» como
siempre; mientras que su oponente boqueaba y cada vez lucía más agotado con el
paso de los minutos de la refriega.
Luego del resultado, un injusto «empate», hasta quienes no creían en
Mike protestaron por un resultado plenamente inmerecido y viciado.
Ahora bien, ¿por qué este artículo se llama «De Tyson a Trump»? Pues, lo
que sucedió en el mencionado pugilato es muy parecido a lo que viene pasando en
las elecciones de los Estados Unidos de Norteamérica, ya que Trump se montó en
el ring con las apuestas en contra y sabiendo que quien contaba los «puntos»
y/o «votos» le era totalmente adverso.
Y, al mejor estilo de Mike, Donald dejó boquiabiertos a más de uno.
Contra todo pronóstico el presidente Trump sumó mucho más votos populares que
su primera elección, abriéndose paso por encima de la matriz de opinión
negativa creada por los medios de comunicación para obstaculizar su reelección.
Aunque, para decir la verdad, los jueces en el Staples Center fueron más
honestos que los demócratas que estuvieron al frente del conteo y reconteo de
los votos en estados como Pensilvania, Nevada, Michigan, Minessota y Arizona,
pues en las tarjetas en Los Ángeles éstos sólo se atrevieron a cuadrar un
empate y no llegaron al punto de colocar a Roy Jones Jr. por encima en los
números, como sí lo hicieron los cómplices de Joe Biden a través de Dominion
(fachada de Smarmatic).
Y, la diferencia entre el caso de Mike y el de Trump, es que el peleador
ha recibido el apoyo de periodistas, analistas y opinadores de oficio (dentro
del mundo del boxeo) mientras que el Presidente tiene a todo el Mass Media en
su contra, aunque es justo reconocer que cuenta con el aval monolítico de todo
el Partido Republicano.
Mike Tyson y Donald Trump son dos fajadores hasta el final, uno en el
ring y con guantes, el otro en la política y en los negocios. Los dos son
campeones en sus dimensiones y niveles y los dos son insaciables, son dos
huesos duros de roer, por eso estoy seguro que veremos más de «Iron Mike» y
veremos a Donald Trump pelear su reelección hasta el último campanazo.
Aquí vale repetir la frase que el mismo presidente de EEUU dijo hace unos
días: «si yo fuera ustedes, no apostaría en mi contra».
¡Comunícate y hazlo bien!
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