Imaginar a una entidad robótica siendo parte de un parlamento pareciera cosa de una película de Star Wars o de una serie animada futurista, sin embargo, la cosa pareciera estar más cerca de lo que creemos.
Leader Lars es un chatbot que lidera al Partido Sintético en Dinamarca y participó en las últimas elecciones de aquel país europeo, abriendo el debate sobre la pregunta ¿Es capaz la Inteligencia Artificial de gobernarnos?
Y esto no es sacado de algún estrato de la película “Termineitor”, ¡Oh no! La cosa es real, detrás del Partido Sintético está la fundación MindFuture dedicada al tema del arte y y la tecnología.
A Leader Lars se le programó todas las propuestas de campañas de partidos marginales desde la década de los años 70 con el objeto de sumar todas aquellas personas que estaban decepcionadas por el fracaso de estos grupos políticos viejos.
Su fin era obtener no menos del 20% de los votos; tal hecho nos demuestra que la Inteligencia Artificial viene dando pasos agigantados en la vida de la humanidad y dando grandes avances en el área de las comunicaciones políticas y las campañas electorales.
No podemos olvidar que el “Fenómeno Obama” tuvo impulso, en gran medida, por lo que se llama el “análisis de sentimiento”. Pues, en la campaña del 2012 se empleó una técnica que basada el uso de la big data y análisis de redes sociales para determinar la composición psicológica del electorado.
El procedimiento de investigación o estudio de mercado electoral utilizado, el cual es más barato, más práctico y más efectivo, debe ser acompañado por técnicas de Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN), aplicado al análisis de los sentimientos de los electores.
La Inteligencia Artificial rastrea los tweet, blogs, post y todo tipo de contenido de un determinado nicho electoral para especificar sus inclinaciones sociales, gustos o comportamiento ante determinado estímulo, información o circunstancia.
Para las elecciones presidenciales del 2016 en Estados Unidos, la campaña de Donald Trump dio otro paso en la dirección del perfeccionamiento del uso de la tecnología en ma políticas de campaña, cuando no solo realizó estudio de sentimientos sino que empleo la big data y los perfiles psicográficos para moldear opiniones de electores.
A través de informaciones sesgadas, argumentos específicos, datos fragmentados, la campaña de Trump envió a cada tipo de elector información susceptible a cada uno, para así ganar empatía con ellos.
Es decir, desde hace bastante tiempo la tecnología es parte las estrategias de comunicación política y de articulación de una campaña electoral exitosa. Ignorar las nuevas tecnologías, su impacto y toda la información que suministran es caer en el mayor de los errores.
Una campaña que huela a triunfo debe tener un equipo de redes sociales activo, una plataforma de análisis de información al día, una labor de big data impecable y una visión de futuro natural.
¡Comunícate y hazlo bien!

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