Innovar es la clave del éxito ya sea en las comunicaciones, en las ventas, en los procesos de comercialización y en la política.
Ser diferente siempre dará un buen rédito a quienes tengan la valentía de salirse de los moldes.
La innovación tiene un gran efecto en la mente de los electores, pues representa lo fresco, lo curioso, lo nuevo y lo dinámico. Mientras que lo acartonado tiene el sello de lo que llaman la “vieja política”.
Y la innovación no tiene que ver con la edad; puede existir un joven político anticuado, con ideas, propuestas y presencia obsoleta, y un aspirante con mayor edad pero con una dimensión nueva de la vida política del país, de la región o de la ciudad.
¿Cuál fue el secreto de Barack Obama? Justamente eso, fue innovador, abrió un nuevo diálogo político en Estados Unidos, rompió paradigmas y dijo lo que otros no decían. Y ese mismo proceso – en otra dirección argumentativa y política – fue el impacto que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca.
Ambos rompieron el celofán, ambos hicieron lo que otros se rehusaban hacer o a decir. Por ejemplo, mientras todos los candidatos a presidente de Estados Unidos competían para ver quien hablaba mejor el español, Donald Trump irrumpió en el debate político y dijo “yo hablo inglés, mi idioma es el inglés”.
¿Por qué Nayib Bukele es tendencia siempre? Porque ejerce la presidencia de su nación con ingenio y con la fuerza de lo novedoso.
Para el mandatario salvadoreño es mejor dar una entrevista a un influencer que a los medios de comunicación social internacionales.
Bukele prefiere defender a los ciudadanos honestos y no hablar de la defensa de los Derechos Humanos de los presos y delincuentes. Así de irruptiva es su presencia política y su presidencia.
Otro que hace lo propio es el candidato liberal a la presidencia de la Argentina, Javier Milei; él es 100% irruptivo.
Cada vez que abre la boca dice algo que estremece la sociedad gaucha y genera tendencia, titulares y horas y horas de comentarios en la prensa y en las redes sociales.
Ahora, nos preguntamos: ¿Qué ocurre en la carrera presidencial venezolana que apenas inicia?
La competición se ha vuelto tediosa, repetitiva e insatisfactoria desde el punto de vista político-comunicacional.
Nadie dice nada diferente; nadie hace nada que rompa esquemas.
Todos hacen – lo que se llama en el béisbol – jugadas de rutinas. Lo que adormece el espíritu electoral y el ánimo entre los electores.
Ocurre esto a tal punto que, en este momento, el dominio de la narrativa política venezolana la tiene Nicolás Maduro con el tema de su lucha contra la corrupción. Esa es la realidad.
¡Comunícate y hazlo bien!

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