Rincón del Gurú-.
Los rebeldes siempre causan fascinación,
sobre todo entre los más jóvenes. Esto, a simple vista, pudiera explicar el fenómeno
electoral que está ocurriendo en los Estados Unidos en medio de las elecciones
primarias entre Republicanos y Demócratas.
Empecemos por los
republicanos. Como he escrito en otros artículos, la campaña de Donald Trump ha
sido impecable y esto ha llevado a que los pronósticos de profetas del desastre
que auguraban que el magnate inmobiliario iba a desinflarse, cayeran en la ya
larga lista de errores de videntes y brujos del marketing político.
Trump es un candidato
irreverente y contestatario, gracias a esto las encuestas dicen que es el
pre-candidato favorito para llevarse la nominación republicana. Su encanto
justamente radica en el punto que para algunos analistas de micrófono y luces califican
de debilidad.
Su magnetismo está en
sus argumentos tabú. En su sinceridad al exponer problemas como el inmigratorio
que muchos piensan y que nadie dice.
El ataque de Trump contra
los mexicanos, y escúchese bien contra los mexicanos y no hacia el resto de la
comunidad latina, caló entre el elector
republicano promedio, ese protestante, blanco de clase media que no es
defendido por nadie dentro del sistema.
Trump, además, no es el
candidato del establishment del partido del elefante sino que encarna la
rebelión de las bases conservadoras ante este status quo de la organización.
El discurso irreverente
de Trump gustó a los norteamericanos, aunque en Latinoamérica no les agradó lo
del “Muro en la frontera con México”, a los electores blancos de los Estados
Unidos le ha parecido una gran idea.
Y uno de los elementos
más curiosos, según los bocas de urna publicados luego de las primarias en Iowa
y New Hampshire, es que los jóvenes mayoritariamente se han inclinado por Trump
en el bando de los republicanos, ¿la razón? Sencillo porque ven en él al único
candidato que refleja en su comunicación política los deseos de la base juvenil
entre los conservadores.
Esta inclinación social
antisistema resalta también en la opción que rivaliza con Trump, es decir, en
el candidato ultraconservador Ted Cruz, quien sorpresivamente la arrebató al
multimillonario la victoria en las primarias en Iowa y quedó de tercero en las
de New Hampshire.
Por el lado demócrata
está ocurriendo algo muy similar. Bernie Sanders es un radical antisistema,
opuesto al establishment demócrata, que está derrotando los pronósticos
y quinielas al ganarle, por lo menos hasta el momento, la partida a la famosa
Hilary Clinton.
Sanders es seguido
abrumadoramente por los jóvenes progresistas y demócratas de los Estados Unidos,
lo curioso es que es justamente un hombre entrado en edad quien está inspirando
la confianza de la muchachada estadounidense.
Sanders empató
técnicamente, tan solo unas milésimas porcentuales por debajo, con Hilary
Clinton en los caucus de Iowa y ahora ganó de forma contundente, con más de 13 puntos de
ventaja, a la ex primera dama, ex senadora y ex secretaria de Estado de los
EEUU en New Hampshire.
Este candidato declarado
socialista está rompiendo los moldes dentro del quehacer público de los
demócratas, con una campaña contra los grandes imperios económicos, está
presentando ideas populistas y de corte socialdemócrata y/o socialista que está
literalmente revolucionando a la sociedad de los EEUU.
¿Será la contienda final
una justa entre el radical y populista de derecha Donald Trump versus el
socialista de ideas revolucionarias Bernie Sanders? Lo cierto es que los
extremos, hasta este instante, se están imponiendo en los EEUU.
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