Rincón del Gurú-.
“Make American great a gain” con
este slogan de campaña el magnate empresario inmobiliario, Donald Trump, se
presenta al caucus de Iowa para empezar con buen pie la última etapa por la
nominación del Partido Republicano en los Estados Unidos.
El irreverente y populista
candidato de la derecha norteamericana lleva la delantera según los estudios de
opinión, pero el ultraconservador y candidato del Tea Party, Ted Cruz, viene
subiendo la cuesta rápidamente.
Y no es descartable que
Marco Rubio tenga un repunte interesante en las próximas horas. Mientras vemos
desinflado, aunque todavía no liquidado, al neurocirujano Ben Carson, e
igualmente ocurre con el heredero de la dinastía Bush, Jeb.
Sí, aunque Trump es el
candidato con más presencia mediática, debido a su característica personalidad
y por el buen diseño de su estrategia de comunicación política, no es
descartable que “salte” la liebre por donde menos se espere.
Para el multimillonario
aspirante el discurso “fuerte”, “xenófobo” y reivindicador de la clase media
norteamericana le ha servido para captar un elector pro-republicano que no
sentía simpatía con ninguno de los actuales líderes tradicionales de la organización.
Mientras que, en
apariencias, su más cercano competidor salió desde muy temprano a conquistar la
base ultraconservadora de los republicanos, y lo logró.
Ted Cruz, segundo en los
sondeos, es quien más ha comido de la “torta” del voto tradicionalista de la derecha
norteamericana. Con un lenguaje contra el status quo tanto de Washington
como dentro de su propio partido, se ganó el cariño de los integrantes del Tea
Party.
Cruz, un político nacido
en Canadá y criado en Texas de padre cubano, luce como la antítesis de Trump
desde cualquier punto de vista. E inclusive toma posiciones aún más radicales
que la del millonario candidato.
Con el slogan de “Courageous
Conservatives”, Ted se conquistó los corazones de los conservadores de los
EEUU.
Pero, aún las cartas no
están echadas. Marco Rubio, el legislador por La Florida, sigue siendo opción y
una voz que no puede descuidarse en medio de la pugna de los republicanos.
Y, a pesar de lo que
dicen los estudios de opinión, Jeb Bush, no puede ser descartado, por lo menos
aún. Recordemos que los dos últimos presidentes republicanos han llevado este
apellido, y lo que esto pudiera despertar en el voto republicano moderado
pudiera repercutir en una bocanada de aire fresco para la alicaída campaña del
exgobernador.
Iowa, un estado prácticamente
rural de los Estados Unidos, con un poco más de 3 millones de habitantes será
el primer escenario de la batalla por la estafeta del Partido Republicano.
Este estado de los EEUU
no es garantía de victoria en el proceso interno de ninguno de los dos partido,
no obstante si funge como un filtro, debido a que quienes queden atrás en la
contienda suelen retirarse, despejando el camino para aquellos que poseen
mayores opciones.
En el caso de los
demócratas, el panorama luce más claro debido a que sólo dos están en combate.
Por un lado la exsecretaria de Estado de Obama, exsenadora y exprimera dama,
Hilary Clinton, y por el otro un independiente pro-demócrata con ideas un poco “socialistas”,
según la visión estadounidense, Bernie Sanders.
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