Rincón del Gurú-.
El nuevo ministro de comunicaciones del
gobierno venezolano, Luis José Marcano, tuvo el acierto de admitir el
agotamiento del discurso oficial y la poca efectividad de éste en la actual
circunstancia política que vive el régimen en Venezuela.
Continuar negando el
problema sería absurdo. Es como en el caso de los alcohólicos, el primer paso
es reconocer que existe un problema.
El régimen, desde el
punto de vista comunicacional, da en el blanco cuando afirma, primero que su mensaje
político no está calando y segundo que reconoce que en Venezuela sí hay una crisis
de orden económico y social.
Ahora bien, ¿cuál sería
el siguiente acción? Si el Gobierno venezolano quiere seguir sustentando el
poder por las vías legales y constitucionales debe darle un real viraje de 180
grados a su accionar político y económico, y de esa forma tener base para
transformar y readaptar el discurso.
Porque reconocer la
falla, el error, el vicio o la enfermedad no
soluciona de hecho el mal, es simplemente la introducción hacia el
camino correcto. Si en Miraflores optan por cambios en el ámbito político y
económico será más fácil la tarea de direccionar el lenguaje político y el
discurso, de lo contrario cualquier intento será infructuoso.
Por más de 8 años el
lenguaje del Gobierno, inspirado por Hugo Chávez, ha sido una mezcla de
neo-religiosidad, odio social, revanchismo político, e irónicas acusaciones,
gracias al estilo de comunicar del expresidente éste sistema caló, se expandió
y logró frutos importantes, mas en la actualidad seguir con esta dinámica sería
suicida.
¿Qué existe un sector
que sigue “comprando” la violencia política como el estilo del régimen? Sí es
cierto, pero cada vez el peso de la realidad económica disminuye el número de “resteados”
revolucionarios y de “militantes rodilla en tierra” con el chavismo.
Veamos un poco la evolución
del discurso oficial: Del patriotismo bolivariano, se pasó al proceso de
transformaciones, para dar cabida al socialismo revolucionario, y después de una
unión de términos conseguir la frase de la “patria socialista”, todo mezclado
con el “paganismo político” de la religión de Chávez.
Este panorama que
funcionó durante el período 2004-2014, tomando en consideración que el lapso de
tiempo de 1999 al 2003, fue una epata adaptativa del discurso y la acción política,
se debió al poder comunicativo y de liderazgo de Chávez, mantener esa
estrategia política con Nicolás Maduro ha sido un grave error comunicacional y
político de los asesores presidenciales.
Por muy buena que sea
una copia, jamás será igual que el original, y Nicolás ha sido una mala imitación
del estilo político y comunicacional de Hugo Chávez.
Al ministro de
comunicaciones de Venezuela, a quien tengo el agrado de conocer debido a que
estudiamos juntos en la Universidad, le queda por delante un gran trabajo,
lleno de obstáculos y sinsabores.
La situación del país
está mal, las medidas que se están anunciando no prometen soluciones concretas
a la realidad crítica que padecemos, el poder comunicacional y comunicativo del
Gobierno y de propio Nicolás Maduro cada vez es más raquítico.
Una de las medidas que
se deberían tomar, desde el punto de vista comunicacional, es sencillamente
callar la voz presidencial, porque como decimos en criollo “no aclares porque oscureces”.
¡Comunícate y hazlo
bien!
No hay comentarios:
Publicar un comentario