lunes, 29 de febrero de 2016

Se agotó el discurso

Rincón del Gurú-.  El nuevo ministro de comunicaciones del gobierno venezolano, Luis José Marcano, tuvo el acierto de admitir el agotamiento del discurso oficial y la poca efectividad de éste en la actual circunstancia política que vive el régimen en Venezuela.

Continuar negando el problema sería absurdo. Es como en el caso de los alcohólicos, el primer paso es reconocer que existe un problema.

El régimen, desde el punto de vista comunicacional, da en el blanco cuando afirma, primero que su mensaje político no está calando y segundo que reconoce que en Venezuela sí hay una crisis de orden económico y social.

Ahora bien, ¿cuál sería el siguiente acción? Si el Gobierno venezolano quiere seguir sustentando el poder por las vías legales y constitucionales debe darle un real viraje de 180 grados a su accionar político y económico, y de esa forma tener base para transformar y readaptar el discurso.

Porque reconocer la falla, el error, el vicio o la enfermedad no  soluciona de hecho el mal, es simplemente la introducción hacia el camino correcto. Si en Miraflores optan por cambios en el ámbito político y económico será más fácil la tarea de direccionar el lenguaje político y el discurso, de lo contrario cualquier intento será infructuoso.

Por más de 8 años el lenguaje del Gobierno, inspirado por Hugo Chávez, ha sido una mezcla de neo-religiosidad, odio social, revanchismo político, e irónicas acusaciones, gracias al estilo de comunicar del expresidente éste sistema caló, se expandió y logró frutos importantes, mas en la actualidad seguir con esta dinámica sería suicida.

¿Qué existe un sector que sigue “comprando” la violencia política como el estilo del régimen? Sí es cierto, pero cada vez el peso de la realidad económica  disminuye el número de “resteados” revolucionarios y de “militantes rodilla en tierra” con el chavismo.

Veamos un poco la evolución del discurso oficial: Del patriotismo bolivariano, se pasó al proceso de transformaciones, para dar cabida al socialismo revolucionario, y después de una unión de términos conseguir la frase de la “patria socialista”, todo mezclado con el “paganismo político” de la religión de Chávez.

Este panorama que funcionó durante el período 2004-2014, tomando en consideración que el lapso de tiempo de 1999 al 2003, fue una epata adaptativa del discurso y la acción política, se debió al poder comunicativo y de liderazgo de Chávez, mantener esa estrategia política con Nicolás Maduro ha sido un grave error comunicacional y político de los asesores presidenciales.

Por muy buena que sea una copia, jamás será igual que el original, y Nicolás ha sido una mala imitación del estilo político y comunicacional de Hugo Chávez.

Al ministro de comunicaciones de Venezuela, a quien tengo el agrado de conocer debido a que estudiamos juntos en la Universidad, le queda por delante un gran trabajo, lleno de obstáculos y sinsabores.

La situación del país está mal, las medidas que se están anunciando no prometen soluciones concretas a la realidad crítica que padecemos, el poder comunicacional y comunicativo del Gobierno y de propio Nicolás Maduro cada vez es más raquítico.

Una de las medidas que se deberían tomar, desde el punto de vista comunicacional, es sencillamente callar la voz presidencial, porque como decimos en criollo “no aclares porque oscureces”.

¡Comunícate y hazlo bien!

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