Rincón del Gurú-.
¿Dime qué tuiteas? ¿Cuéntame que
publicas en tu perfil de Facebook o en tu cuenta de Instagram? Así poder
entenderte.
En esta era dominada por
la proliferación de Redes Sociales y por una cultura de los “likes” y “seguidores”
y de trasmisión de pensamientos a través de canales públicos como el internet,
podemos realizar evaluaciones periódicas del comportamiento e inclinaciones
psicológicas tanto de un individuo en particular como de una sociedad.
Existen estudios de
personas silenciosas, introvertidas, reservadas que en las Redes Sociales
exteriorizan todos sus sentimientos y emociones que en la vida real, o podemos llamar offline, callan.
También podemos analizar
a individuos que crean en torno suyo un universo alterno, mundos de fantasías
que reflejan tanto sus carencias como sus más profundos anhelos de crecimiento
o de aceptación social.
Al observar con detenimiento y reflexión lo
que generamos a través de las Redes Sociales podemos entender mucho de nuestros
propios rasgos psicológicos.
Más allá a las enfermedades
psicológicas generadas por las Redes Sociales, este nuevo esquema de
comunicación plenamente democrático mezcla la intimidad de los pensamientos con
la universalidad del anonimato.
Porque en la red somos
nosotros mismos en un océano de individualidades que mutan el “yo” en “nosotros”.
Se crea una comunidad de desconocidos, de humanos sin rostros, sin cuerpo, pero
que expresan emociones.
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Esta nueva relación
interpersonal (a distancia) y detrás de la protección de una PC o teléfono
móvil rediseña los paradigmas de comportamientos psico-sociales.
Cuando generamos
contenido, aunque sea planificado y estudiado, estaremos revelando al mundo el
quiénes somos, y el qué buscamos.
Twitter, al igual que
Facebook e Instagram, es una ventana constantemente abierta a nuestra mente, a
nuestra concepción de la sociedad y del mundo, de nuestra percepción de aquello
que nos rodea.
Y no sólo es lo que
publicamos, sino a quienes seguimos.
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! Aquel
viejo adagio: ¿dime con quién andas y te diré quién eres? Lo readaptamos, los
evolucionamos, cual teoría de Darwin, y ahora podemos decir, sin ningún tapujo,
¿dime a quién sigues y te diré quién eres? O aún mejor ¿dime qué compartes y te
diré quién eres?
En Twitter por lo
general expresamos nuestras opiniones más serias desde el punto de vista
social, político y económico, debido a esto esta red social es un laboratorio
de consulta sociológica y psicológica para las marcas comerciales, industriales
y políticas.
A través de Twitter
tanto los clientes de uno, como los electores de otros, van “vociferando” en
140 caracteres sus opiniones, expectativas, creencias y gustos, lo que permite
a las marcas realizar un permanente
estudio de mercado.
En Facebook somos más
nosotros mismos. Compartimos nuestras buenas y malas experiencias, exteriorizamos nuestros miedos, angustias,
alegrías, triunfos, somos más nosotros, más humanos, más individuales y respondemos
menos a temas sociales.
Podemos decir, si es que
nos lo permiten, que mientras Twitter es una plataforma que nos facilita el
estudio sociológico, Facebook es una herramienta para entender el “yo”, a cada
quien por lo que es, quiere ser, o intenta ser, en pocas palabras un diván en
la web.
Instagram, por su parte,
es la herramienta de “alter ego”. Del “yo” supervalorado, en la exposición más
radical de lo que queremos aparentar ser.
Debido a esto, Instagram
es una de las principales Redes Sociales, donde se generan más trastornos psicológicos,
como por ejemplo el selfitismo.
Lo cierto es que en las
Redes Sociales siempre dejamos la huella indeleble de lo que creamos en nuestro
subconsciente.





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