Rincón del Gurú-. En ocasiones las sociedades se dividen entre
una mayoría silenciosa y una minoría
bulliciosa.
Generalmente esto ocurre cuando
la mayoría es conservadora y/o de derecha tradicional y la izquierda hace
fuerzas desde una oposición organizada.
Lo que está ocurriendo en los
Estados Unidos de Norteamérica es parte de esa división entre “mayoría
silenciosa” y “minoría bulliciosa”.
Los ciudadanos de los EEUU
eligieron democráticamente a Donald Trump como su presidente, no obstante las fuerzas
liberales, término empleado a la usanza estadounidense, se niegan a aceptar esta realidad y desde
antes de la asunción de Trump a la Casa Blanca emprendieron una incesante
campaña en contra del nuevo Jefe de Estado del norte.
Esa minoría, debido a que
perdieron las elecciones, está haciendo más bulla que la mayoría que apoya al
recién electo mandatario. Y es tan así, que esa minoría en la campaña
presidencial hizo tal escándala mediático que el grueso de los analistas
equivocaron sus predicciones, salvo algunas excepciones en las cuales nos anotamos.
Este caso es muy similar en
condiciones y correlación de fuerzas a lo vivido en los Estados Unidos con el
expresidente Richard Nixon.
Nixon fue electo presidente y
reelecto con una mayoría aplastante, aunque desde su primera elección hasta su
renuncia, luego del escándalo Watergate, la minoría que se hacía oposición
no dejó de marchar, aparecer en televisión y materializar concentraciones.
Mientras la izquierda se
moviliza, se expresa, reclama, hace bulla, la derecha en el poder es más
tranquila, más silenciosa y apacible.
Ahora bien, esto mismo lo vemos
en Europa y en algunos países Latinoamericanos.
Por ejemplo, en temas como el
aborto, el matrimonio o adopción homosexual, y otros aspectos, los defensores
de la Ideología de Género llevan adelante foros, debates, acciones de calle,
mientras aquellos que defienden los valores tradicionales se quedan en sus
casas rechazando los cambios que juzgan indecorosos y contra natura.
La mayoría silenciosa es lo que
está afectado, hoy más que nunca, a los resultados de los estudios de opinión y
encuestas.
Para muestra dos botones: Las
encuestas se equivocaron en Colombia con relación al plebiscito.
La opción del NO se impuso al SÍ,
a pesar que los datos afirmaban una ventaja holgada al oficialismo o santismo.
¿Qué pasó? La mayoría silenciosa
no quiso, no podía, o le daba pena decir que estaba en contra de la “paz”, no
obstante esto no impidió que votarán de acuerdo a sus convicciones o
pensamientos.
E igual ocurrió con el tema del
Brexit en Inglaterra. Los ingleses no querían seguir siendo parte de la Unión
Europea, pero la presión mediática y social impidió que hablaran con sinceridad
frente a los estudios de opinión.
Esto pudiera ocurrir en las
próximas elecciones de Ecuador donde el candidato de Rafael Correa, Lenín Moreno, pudiera recibir una sorpresa
del banquero Guillermo Lasso. La mayoría silenciosa pudiera estar con este
candidato de la oposición disgregada.
La mayoría silenciosa existe y es
un factor a determinar en nuestros análisis políticos, electorales y económicos,
no hacerlo sería una irresponsabilidad estratégica.
¡Comunícate y hazlo bien!
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