martes, 2 de mayo de 2017

Le Pen y los conservadores

Rincón del Gurú-. Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha gala, y quien se disputará la presidente de la República de Francia contra el centrista Emmanuel Macron, ya empezó a mover sus hilos comunicacionales para hacerse con la silla del Elíseo.

Sus mensajes ultranacionalistas son muy extremos para la mayoría de los conservadores del Partido Republicano que postuló en la primera vuelta a François Fillon, quien quedó fuera de la contienda al quedar en la tercera plaza.

No obstante, estratégicamente Le Pen inició su cadena de mensajes para acercarse a los electores conservadores franceses.

Ya aseveró que derogará la Ley que avala la unión entre personas del mismo sexo, lo que la acerca a estos sectores que conciben esta legislación como violatoria de los principios morales.

Esta acción  se concatena con la campaña, desde la primera fase de la elección, que acusa al líder de “En Marche” de mantener una relación homosexual como un connotado directivo de una cadena mediática pública.

Y aunado a esto, los fuertes rumores que el matrimonio de Macron con su antigua exprofesora, unos 20 años mayor que él, obedece a una intencionalidad de ocultamiento de sus reales preferencias sexuales.

La finalidad de esta coyuntura es que los sectores más católicos de la Francia profunda se decidan a favor de la líder de la extrema derecha y obvien cualquier insinuación de apoyo hacia Macron.

Otro de los aspectos que estamos observando de la campaña, es el llamado de Le Pen a todos los sectores minoritarios de Francia para que la apoyen porque ella “los representará”.

Además, ante la visión elitista de Macron, Le Pen ya desató una campaña de vinculación con los sectores más desposeídos de Francia, como por ejemplo la clase trabajadora.

“Soy la candidata del pueblo”, ha dicho hasta la saciedad para marcar una diferencia con su oponente, quien posee demasiadas vinculaciones económicas como para negarlo en el desarrollo de la campaña electoral.

Por otro lado, la heredera de la ultraderecha gala ha consolidado su discurso nacionalista en procura de reforzar los nexos que su rival posee con empresarios y hombres públicos que profesan la fe del Islam.

Es decir, la “campeona de la cristiandad” es Le Pen, mientras que Macron un traidor de la cultura francesa.

Como lo ya lo afirmamos en el artículo anterior, las estructuras políticas de los socialistas y los republicanos cerraron filas con Macron, en una especie de TOCOPEN (Todos Contra Le Pen), mas creo que la tarea no le será fácil al dirigente centrista.

Y más cuando la extrema izquierda en una jugada, que dejó boquiabiertos a más de uno, dejó a su militancia en libertad de consciencia  para que decida su voto, prácticamente lanzándolos a los brazos de sus ultra-enemigos: los neo-fascistas.

Si Le Pen logra enamorar por lo menos el 30% del voto de los conversadores, si suma el 50% de las simpatías que había amalgamado Jean-Luc Mélenchon a su alrededor, más los votos de los candidatos menores, entonces la líder del Frente Nacional tiene oportunidad de hacerse con el poder en Francia.

 ¡Comunícate y hazlo bien!


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