“Todo tiempo pasado fue mejor”,
así dice un refrán muy conocido en muchas partes de América Latina, y se ha
convertido en una verdad para esa generación que llamamos los millennials.
¿Cuántos han suspirado al ver de nuevo su serie de televisión de la niñez?
¿Cuántos no se han emocionado al ver aquella cuña que lo marcó sus primeros
días de juventud? Así somos.
Los millennial somos personas
nostálgicas.
Decimos cosas como “nuestra niñez
sí fue una verdadera niñez, no como la de
ahora”.
Para muchos de los nativos de
esta generación Mario Bros sí era un videojuego de verdad; divertía y no era
tan violento. Recordamos, entre chistes, aquellas enciclopedias que venían en
CD como Encarta.
Al reconocer a los millennials
como nuestros clientes objetivos y/o metas del producto o servicios que
ofrecemos, tenemos que hacer evocaciones constantes a su realidad emocional.
Empresas como Netflix trajo al
mercado una nueva temporada de “Tres por Tres” o “Full House”,
con el propósito de satisfacer los anhelos y expectativas de rememoración de
este segmento importante del universo de usuarios.
La cadena de televisión FOX ha
hecho lo propio, hace unos meses, regalándoles a sus televidentes la décima
temporada de “Expedientes Secretos X”.
Por algo, está en curso la nueva
trilogía de “Star Wars” y muchísimas más reediciones de éxitos de los
años 70, 80 y 90.
Cada uno de estas personas quiere
revivir su infancia. Y, comercial y comunicacionalmente hablando, es una
oportunidad de oro que tenemos que aprovechar desde nuestras organizaciones.
Los millennials no son solo son
nostálgicos, son hombres o mujeres maduros y económicamente establecidos, es
decir, aquellos que poseen el poder de compra.
El hecho de resucitar entre los
muertos a programas de televisión del siglo pasado, modernizarlos y darle
continuidad dramática, se transforma en ventas.
Pero, ¿ventas de qué? De material POP, triangulación de contenidos
en las Redes Sociales, más clientes en las salas de cine o por televisión por
cable y digital.
Ahora, la estrategia del
marketing de nostalgia es fundamental para alcanzar los objetivos de
posicionamiento emocional en un público específico, y a la vez muy crítico.
Tenemos que presentarle algo que reviva
su pasado, pero que dé valor agregado a las historias que ellos recuerdan y que
añoran.
Cometer un error en la
presentación de los mismos, se constituirá en tu fin en las simpatías de este
sector vital de los mercados.
Un millennial, es en este momento
un cliente activo. Un generador de dividendos que proveerá de entradas
económicas a nuestro negocio, siempre y cuando sepamos comprenderlo y
satisfacerlo.
Una de nuestras características
es que no somos naturales del mundo y/o era digital, somos adoptados por la
tecnología. Nuestros hijos son los que se encuentran imbuidos en esta nueva
visión de la sociedad.
Para tener éxito en la
presentación de un producto, en el empleo del marketing de nostalgia o en el
enamoramiento del cliente a través de símbolos, es una tarea ardua y difícil.
¡Comunícate y hazlo bien!
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