martes, 26 de septiembre de 2017

Churchill: Branding personal

Rincón del Gurú-. Llegamos a la segunda parte de esta serie de artículos dedicados a las comunicaciones políticas y basándonos en la figura histórica de Winston Churchill, es primer ministro inglés.

Cuando nos referimos al branding siempre nos llega a nuestra mente el perfil de las grandes empresas, y si nos referimos al branding personal nos llega, como una especie de rayo, la figura de artistas. Pero, los políticos también tienen su estrategia de diferenciación.

La famosa “V” de  la Victoria está intrínsecamente ligada al recuerdo de Winston Churchill, el hombre que le presentó cara a Adolf Hitler en aquella Europa convulsionada y con hedor a pólvora y sangre por todas partes.

Winston  creó su marca personal; era imposible pensar en Churchill o referirnos a él sin imaginarnos su tabaco en la boca y su sonrisa mientras hacía la “V” de la Victoria.

Además de extraordinario escritor, articulista y connotado orador, el sostenedor del Imperio Británico en los días de la II Guerra Mundial fue un artista, bebedor y depresivo hombre que siempre encontró razón en su vida consiguiendo némesis a quien derrotar.

Churchill se vendió como el único hombre capaz, en toda la isla de Inglaterra, de derrotar a la amenaza de Hitler. A pesar de venir de un lapso de tiempo en el oscurantismo de la derrota política, emergió ante la proclama dicha en la radio: “Winston regresa con nosotros”.

El dirigente político hizo de su verbo el canal más idóneo para reforzar los elementos de imagen que fue construyendo a su alrededor.

Ideas como: “ese hombre no descansa”, “es tan terco que conseguirá ganar la guerra” se convirtieron en expresiones populares que ayudaron a edificar el mito de la fuerza vital del Primer Ministro.

En el parlamento inglés o desde una estación de radio, las frases como “solo tengo para ofrecer al pueblo, sangre, sudor y lágrimas”  o “Pelearemos en los cielos, en los mares, pelearemos en las playas, y en las montañas, pero nunca nos rendiremos”, se transformaron en el aliento que le dio vida a la resistencia inglesa frente a la invasión alemana.

Todas estas acciones, características y cualidades llevadas al extremo en la difusión de mensajes en los medios de la época: prensa, cine, radio, panfletos y más, crearon una marca en la figura del líder político británico.

Llegó un punto que el Reino Unido era Winston Churchill. Llegó a ser más representativo que la misma corona del Imperio Británico.

Y, la tarea no fue fácil.

Desde el continente, invadido por las banderas de la esvástica, Adolf Hitler con su jefe de propaganda, Joseph Goebbels, también diseñaban una marca personal muy potente.

Con uniforme militar, un peinado de lado y un bigote recortado; con la palma derecha alzada y gritos frenéticos en un ambiente dominado con los principios de una ideología de fanáticos, de esta forma el líder de los Nazis conquistaba emotivamente a su pueblo y con los tanques hacía lo propio en el resto del continente.

Ambas marcas chocaron, ambos estilos se midieron y detrás de ellos sus ejércitos. La II Guerra Mundial no fue solo una batalla de aviones, barcos, submarinos, bombas y tanques, fue un enfrentamiento comunicacional y de mercadeo que no ha tenido igual hasta la fecha.

¡Comunícate y hazlo bien!




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